viernes, 17 de febrero de 2023

La importancia de la actitud ante la vida

                               

La vida tiene partes desagradables y otras agradables; junto a las partes que no nos gusta, podemos también buscar esa parte de la realidad que si existe, en vez de quedarnos en “esto no funciona”, plantearnos ¿Cómo podría hacer que funcionara?

Tengamos en cuenta que donde llevemos nuestra atención, van nuestras emociones y se hace más real para nosotros.

Si solo estamos enfocados en el aspecto negativo de las cosas, llega un momento literalmente, en el que aunque haya un aspecto positivo y valioso, no lo podremos ver, la percepción es una construcción cerebral.

Hay personas que viven en un mundo de oportunidad, no niegan la realidad de los problemas, tampoco niegan la posibilidad de las oportunidades; hay personas que viven constantemente en un mundo de amenaza; viven en el mismo espacio físico pero no viven en el mismo espacio mental.

Si creo que hay oportunidades, encontraré una dificultad, tendré que lidiar con esa dificultad pero no me concentraré, no llevaré toda mi atención al problema, sino también a la búsqueda de soluciones, con lo cual es mucho más probable que las encuentre.

Y esto no es genético, como se suele pensar; solo el 40 % es genético y el 60% es no genético. Hoy sabemos que los estados emocionales de la persona afectan el material genético, la Epigenética (ciencia sólida, de peso) demuestra que los estados emocionales movilizan ciertas hormonas, moléculas de la emoción (como las llamó Candace Pert) que interactúan con las membranas de las células, tienen acceso al material genético y hacen que unos genes se queden dormidos y otros se despierten.

Esto tiene un gran impacto, pues hay algunos genes que es fabuloso que se despierten, relacionados con neurotransmisores que tienen que ver con la inteligencia, y hay otros genes que es mejor que sigan dormidos.

Una vez que se ha descubierto la Epigenética, ya tampoco podemos decir 40 % y 60%, es como decía Ortega y Gasset, “el ser humano no es un participio sino un gerundio”, no estamos hechos del todo, sino que nos vamos haciendo.


Lo primero que tenemos que entender, es que esto es un proceso y la pregunta es:

¿Realmente el cerebro puede cambiar?


Hoy sabemos que el cerebro es plástico, la neuroplasticidad tiene dos facetas:

- la conexión de nuevas neuronas y

- la generación de nuevas neuronas a partir de células madre.

Podemos generar entre 500 y 1000 neuronas a partir de células madre al día, esto quiere decir que cuando estamos buscando el lado positivo de la vida, sin negar que hay un lado muy duro, muy doloroso y desfavorable, estamos cambiando la estructura física del proceso.

Tengamos en cuenta que las células madre, tienen que viajar un milímetro hasta el hipocampo y ahí en veintiún días se han convertido en nuevas neuronas. Estas nuevas neuronas de la memoria y el aprendizaje, reestructuran toda nuestra personalidad porque tienen conexiones a la corteza cerebral.

Esto quiere decir que en el fondo, estamos reinventando nuestro cerebro y va pasando el tiempo y si nos mantenemos, si seguimos aunque tengamos caídas y lo volvemos a tomar, aunque nos parezca una tontería, llega un momento en que el cerebro realmente, físicamente cambia y de manera natural, empiezas a ver con especial facilidad aquello de la vida que si está bien, con lo cual, tu forma de relacionarte con la vida es radicalmente distinta, porque te relacionas con más ilusión, con más alegría, no niegas el problema, pero das más peso a la oportunidad.


Ante algún desafío, por duro que sea, el cerebro tiene dos modos de operar:

- supervivencia o

- adaptación


Si se queda en modo supervivencia; es luchar, huir o bloquearse.

El problema puede ser real (estoy sin trabajo) pero el mayor problema, es el diálogo interno que la persona tiene ante esa situación, “no hay salida, no puedo, no hay manera de salir de esta situación”, ese diálogo tiene la capacidad de bloquear el cerebro, se ha podido fotografiar el impacto con resonancia funcional magnética.

La forma en que valoremos una cosa afecta tremendamente al potencial, a los recursos que podamos aflorar.

Si lo que está ocurriendo lo valoramos como algo que no podemos afrontar porque es muy complicado, o pensamos que son los demás lo que lo tienen que resolver, no vamos a sacar nuestro potencial.

Somos absolutamente capaces de salir de la situación difícil, siempre que tengamos un cambio en la actitud, sensación de responsabilidad; yo no lo puedo hacer todo, al menos puedo hacer algo, me voy a dedicar a hacer aquello que pueda hacer, se trata de generar muchas más conversaciones que crean valor; tú qué es lo que sientes, que necesitas, que podemos hacer juntos, en lugar de dedicarnos a cambiar cosas que a lo mejor están tan alejadas de nosotros, que ahí perdemos toda nuestra energía, nuestra fuerza, nuestra vitalidad. 

Se trata de invertir bien la energía, donde va nuestro foco, va nuestra energía, van nuestras emociones y vamos nosotros.
Dr. M. Puig








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jueves, 16 de febrero de 2023

Salud y estilo de vida


Las cosas están tejidas en un vasto tejido, la salud no es más que la administración, el gerenciamiento del capital llamado vitalidad, que está influido por la concepción, el embarazo, el parto, la infancia, las influencias recibidas y todo lo que vamos eligiendo ya cuando estamos en el uso de nuestra capacidad de decisión.

La salud es consecuencia de muchas cosas, pueden afectarla infinidad de factores, sin embargo, hay una fuerza autocurativa, que es la encargada sin que nos demos cuenta incluso de mantener ese equilibrio dinámico.

Dime como vives y te diré si estas sano, dime como manejas tu vida, tus relaciones, hay cosas que no dependen de nosotros, de pronto una pareja se enamora de otro y se marcha, de pronto un hijo no quiere saber de su padre o madre, de pronto quiebra una empresa, son situaciones que tenemos que saber cómo interpretarlas, como manejarlas, que significa para mí un problema, todo esto va generando un estilo de vida, un vivir de determinada manera.

Hay que revisar las prioridades, que creencias estamos conservando, estar atento para que nuestro estilo de vida sea nuestra mejor vacuna.

Cuando hablamos de salud y estilo de vida estamos exculpando a los microbios como los únicos responsables causantes de desequilibrio, hay gente que no se contagia, eso es la inmunología, buen sistema inmune, y eso es consecuencia de un estilo de vida.

Es verdad que heredamos una cierta vitalidad, predisposiciones, pero también traemos una gran capacidad autocurativa, que hay que potenciarla, lo importante es no interferir sino potenciar aquello, tener una muy buena calidad inmunológica.

La salud depende de cómo estamos viviendo.

Los estilos de vida que nos hacen más sanos son por ejemplo una dieta saludable, comer bien es muy importante, aportan una serie de elementos necesarios para el buen funcionamiento del organismo y nunca va a acompañada por la obsesión de perder peso, sino que ingieren una gran variedad de alimentos nutritivos, que contienen elementos saludables como vitaminas, minerales, fibras y antioxidantes, y esta dieta debería ser un estilo de vida. Ser constantes y tener unos hábitos alimenticios sanos, a lo largo del tiempo, estilo de vida activo y deportivo, que no sea sedentario, el ritmo de vida lleva a la persona a estar en oficinas sin hacer ejercicio físico, afecta no solo a nivel físico, sino también emocional.

Un estilo de vida activo incluye la práctica deportiva de al menos tres días por semana. Puede tratarse de caminatas en la naturaleza. La dieta saludable junto con el ejercicio físico, debería estar en la agenda de todas las personas, pues a la larga de no ser así, el cuerpo y la mente lo sufren.

Otro hábito saludable es encontrar una disciplina que te aporte paz interior y la observación de pautas éticas, principios de vida y entrar en contacto con uno mismo, con la naturaleza, esto aporta tranquilidad, salud mental y para el cuerpo, todo esto equilibra el cuerpo físico, mental, emocional y biológico, como pueden ser el Yoga, el Tai chi, el Chi kung, etc.

Mantener un peso saludable ayuda a evitar el riesgo a padecer problemas graves de salud, como diabetes, enfermedades del corazón, disminuir el estrés y mejorar el estado de ánimo, pensar con más claridad y desempeñarte mejor en el trabajo y los estudios.

Dormir y descansar de 7 a 8 horas diarias puede ayudarte a no enfermarte o enfermarte con menos frecuencia.

Nuestro cerebro necesita desconectase varias horas para así procesar toda la información que acumuló durante el día, una actividad psicomotriz no se puede ejecutar correctamente si nuestro cerebro y cuerpo no están descansados, y está claro que dormir relaja nuestro organismo y gracias a ello nuestro cuerpo produce más melanina y más serotonina que contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés, como la adrenalina y el cortisol. Cuando despertamos nos sentimos mejor tanto física como emocionalmente.

Hidratarnos correctamente tiene beneficios como prevenir las enfermedades cardiovasculares, reducen el riesgo de producir algunos tipos de cáncer, como el de colon, vejiga, se mejora la digestión y se evita el estreñimiento, aumenta la energía del cuerpo, mejorando así las capacidades físicas, se mantiene regulada correctamente la temperatura corporal, importantísimo para el correcto funcionamiento de nuestra mente.

Si no estamos correctamente hidratados las células del cerebro no reciben suficiente cantidad de sangre oxigenada para mantenerte alerta, una pequeña deshidratación es suficiente para afectar negativamente en la capacidad de concentración, provocando incluso dolores de cabeza y hasta mareos, y al contrario de lo que se cree, no es necesario un ejercicio físico intenso para sufrir un déficit de deshidratación, incluso en un estado de reposo se corre el riesgo que el organismo baje su nivel de hidratación, debido a que los órganos siguen consumiendo los líquidos que componen los tejidos. Una buena hidratación ayuda a mantener el estado de ánimo y la actitud positiva ante los problemas y se considera consumir entre 1 y 2 litros de agua por día para reponer los líquidos que consumen los tejidos, recomendable incluso cuando no se tiene sed. Incluso si trabajas en oficina, puedes tener algún problema de insuficiente hidratación que afectaría su rendimiento y bienestar.


Ventajas de llevar una vida saludable:

- previene el sobrepeso
- aumenta los niveles de energía
- mejora acción respiratoria
- ayuda a un desarrollo más saludable
- aumenta el rendimiento en general, fuerza, voluntad, velocidad, resistencia, mejoría en la coordinación
- sentirse bien con uno mismo y expresarlo hacia los demás

Una vida saludable se construye a través de diversas prácticas mantenidas de manera coherente en el tiempo y por ende, los beneficios de practicar hábitos saludables se obtiene con práctica y compromiso con uno mismo para el resto de los días, aportando más beneficios que se suman a los anteriores.

Aprender a gestionar saludablemente las emociones y reducir los niveles de estrés es otro de los puntos importantes para una vida saludable.

También es importante relacionarse de manera positiva, constructiva, relacionarse con personas afines ayuda a generar vínculos afectivos, expresarse y ser uno mismo, ayuda a la salud mental y evitar caer en estados depresivos, al relacionarse con el otro se aprende de los demás a través de la experiencia, por ello es importante aprender y cultivar una vida de hábitos saludables, para disfrutar de una buena calidad de vida.

El estar conectado con la naturaleza te purifica, te da energía, y lo más importante te hace cada vez más sensible. El escuchar el canto de los pájaros, nos permite valorar el silencio, y nos va resultando más desagradable el ruido urbano, los motores. Que el cuerpo se vaya volviendo más sensible es que es menos tolerante a lo que nos perjudica. Esto es bosqueterapia, naturalezaterapia, es el mejor tónico además nos llena de alegría, mirar sin prisa una flor, terriblemente motivador, la naturaleza da salud, es fuente inicial de salud y la salud viene adherida a la felicidad.

El humor es altamente recomendable como factor antiestresante, como un antídoto ante el estrés. El humor es ver la vida descomplicadamente, fundamental como terapia antiestrés, es hacer lo que amamos y que cada vez disfrutemos más. El déficit de placer también puede generar una enfermedad o predisponer a trastornos diversos.

Importante ver como manejamos nuestro tiempo, los objetivos que tenemos, si tienes un objetivo inalcanzable, mal planteado, u otros que son estresantes, revísalos, míralos y haz los ajustes necesarios. Es aprender a manejar el estrés.

No vivir solo para trabajar, pues eso repercute negativamente en la salud, a no ser que estés haciendo lo que amas, entonces ya no es un trabajo, no requieres vacaciones. El trabajo tiene que tener el componente disfrute, si no te genera placer lo que haces, algo está mal en tu vida.

Somos seres altamente complejos, estamos en una circunstancia en la cual trabajar es necesario para atender las necesidades básicas, pero hay que aprender a hacerlo, a veces parte de la terapia será planificar con paciencia, con creatividad para cambiar de trabajo, o para darle menos importancia al trabajo. Tomar consciencia para lo que no sirve el dinero, no es para todo, no se puede comprar salud, felicidad, amor, libertad, paz interior, hay cosas que no compra el dinero y además, es necesario saber que nos invitan al consumismo, se nos fabrican necesidades innecesarias, terminas viviendo para trabajar, tener es más importante, te da estatus, etc., un error, el consumismo es padrino de muchas enfermedades, cuanto menos necesites, más libre, cuanto menos consumas, más salud.

Necesitamos estar en un estilo de vida que gire en torno a lo que amamos, que tengamos tiempo libre, no tiempo recreativo necesariamente, distracciones… tiempo libre: lo tienes para hacer lo que tú quieras, estar contemplativa, caminando, etc.

Nadie vino a la tierra por razones laborales a dedicar la mayor parte de su tiempo al trabajo.

Evitar en lo posible la contaminación acústica, del agua, del aire, electromagnética, alimentaria, etc.

Chamalú

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lunes, 13 de febrero de 2023

¿Cómo afecta la forma de pensar/sentir en el organismo? (neurociencias)


El doctor Davidson, una de las mayores autoridades en neuroimagen en el mundo, ha puesto en evidencia hasta qué punto nuestra manera de pensar afecta a la forma en la que opera físicamente nuestro cerebro.

Una vez dentro de las cámaras de resonancia funcional magnética, que permiten saber que partes del cerebro se activan cuando pensamos, sentimos o hablamos, los voluntarios se dedicaron a mantener pensamientos negativos y a enfocarse de manera sostenida en algo que les era desagradable.

En el momento en el que esas conversaciones internas aparecieron, la zona prefrontal derecha, situada a la altura del ojo derecho, empezó a activarse de forma clara.
A continuación se activó una zona muy próxima que se denomina cíngulo anterior y cuyo funcionamiento ha sido muy bien descrito por el neurólogo Antonio Damasio.


Estas observaciones revelan:

En el área prefrontal derecha, se genera el pensamiento y en el cíngulo anterior, el sentimiento, es decir, que lo que esos voluntarios pensaban que les desagradaba, inmediatamente se convirtió en algo que ellos sentían que les disgustaba.

Es muy diferente pensar, por ejemplo, que no somos capaces de lograr algo a sentirnos incapaces.

Los sentimientos afectan al inconsciente y esta parte de nuestro entendimiento, juega un papel crucial a la hora de conseguir nuestros objetivos o simplemente de sentirnos incapaces de alcanzarlos.

El cíngulo anterior tiene una conexión directa con los núcleos amigdalinos situados en los lóbulos temporales del cerebro, a la altura de las orejas. En estos núcleos amigdalinos, se encuentran los núcleos de la ira y el núcleo central del miedo. 
Su activación activa el hipotálamo, que es como una bomba que segrega una serie de mensajeros químicos, y que además activa el sistema de alarma del cuerpo, denominado sistema nervioso simpático.

Si recapitulamos un poco, nos daremos cuenta de que una forma negativa de pensar no se queda ahí, sino que es capaz de activar estructuras físicas que ponen en marcha la reacción de alarma en un ser humano, el mismo tipo de reacción que se pone en marcha ante un peligro físico, como puede ser la presencia de un depredador.

El hipotálamo, a su vez, con sus mediadores químicos y a través del sistema nervioso simpático, activa las glándulas suprarrenales que se encuentran encima de los riñones, y éstas segregan adrenalina, noradrenalina y cortisol.

Cuanto más miedo tengamos, más cortisol segregaremos. Este último, segregado de forma continua interfiere con los hipocampos, que son dos estructuras situadas detrás de los núcleos amigdalinos.


Los hipocampos son esenciales al menos en tres cosas:

- cualquier nueva experiencia la registramos gracias a ellos

- para aprender algo, salvo destrezas motoras, ellos son la clave

- recientemente se ha descubierto que la buena salud de nuestros hipocampos es muy importante para experimentar la alegría de vivir.


No es de extrañar que las personas que están sumergidas en una profunda y sostenida depresión presenten una reducción significativa del tamaño de sus hipocampos.

Cuando el cortisol se mantiene a unos niveles elevados por una reacción de alarma sostenida, empieza a dañar primero las ramificaciones de las neuronas del hipocampo, y a continuación se produce la muerte neuronal. Por eso, cuando una persona que está en una situación de depresión, empieza a hacer ejercicio físico, a tener más vida social, a introducir paulatinamente el humor en su vida, puede experimentar un aumento del grosor del hipocampo.

El ejercicio físico, el humor y la interacción social liberan hormonas, como la oxitocina y la beta endorfina, que reducen los niveles de cortisol en la sangre.



El Instituto Salk en barrio de San Diego, ha demostrado que las neuronas del hipocampo que mueren, se pueden regenerar a partir de las células madre procedentes de las cavidades del cerebro llamadas ventrículos. Desde allí emigran hasta los hipocampos y empiezan a desarrollar las proyecciones que necesitan para conectarse con otras neuronas.

La neurogénesis, que es como se denomina a este proceso, solo puede tener lugar, si los niveles de cortisol, no son altos.

Resulta tremendamente alentador que las personas seamos capaces de generar entre 500 y 1000 neuronas diarias, neuronas claves para experimentar alegría, para aprender y para recordar; y que, para ello, una de las cosas que podemos hacer es fijarnos en lo positivo de la vida en lugar de mantenernos absortos en todo aquello que nos disgusta cuando sintamos miedo ante lo desconocido, el peligro o la simple incertidumbre.

Dr. Mario Puig



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Juana Ma. Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
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lunes, 23 de enero de 2023

Reflexionamos sobre el poder de las creencias en nuestra vida

                                             

Cuentito:

Un mercader de camellos, un árabe que atravesaba el desierto del Sahara, acampó para pasar la noche.

Los esclavos levantaron tiendas y clavaron estacas en el suelo para atar a ellas los camellos.

- Hay sólo diecinueve estacas y tenemos veinte camellos; ¿cómo atamos el vigésimo camello? - le preguntó un esclavo al amo.

- Estos camellos son animales tontos. Hagan los movimientos como para atar al camello y permanecerá quieto toda la noche.

Eso hicieron, y el animal se quedó quieto allí, convencido de que estaba atado.

A la mañana siguiente, al levantar campamento y prepararse para continuar el viaje, el mismo esclavo se quejó al amo de que todos los camellos lo seguían, excepto aquél, que se rehusaba a moverse.

- Se olvidaron de desatarlo - dijo el amo.

Y el esclavo realizó entonces los movimientos como si lo desatara, y el camello comenzó a andar...


Ésa es una imagen de la condición humana, de cómo estamos atados a cosas que no existen; tenemos miedo de cosas que no son... Son ilusiones, falsedades, creencias y hábitos; no son realidades.


¿Alguna vez te has preguntado por qué en muchas áreas de la vida vivimos por debajo de nuestras verdaderas posibilidades?

Nuestras conductas están teñidas por las creencias que subyacen en nuestro subconsciente y, en realidad, son las que determinan muchas de las capacidades y conductas que se las atribuimos al azar.

Es necesario identificar estas creencias, muchas de las cuales derivan en miedos ocultos, silenciosos, que, boicotean nuestros esfuerzos, debilitan nuestra voluntad y hasta nos paralizan a la hora de actuar y tomar decisiones.

Si en tu vida padeces una limitación y te hace “tropezar varias veces con la misma piedra”, y te resignas creyendo que no puedes cambiar los resultados, podrías pensar que gran parte del problema es que estás influenciado por tu manera de ver los acontecimientos, y te has olvidado que tu capacidad de salto, es más extraordinaria de lo que te imaginas.

En primer lugar, debemos reconocer que estamos gobernados por nuestras creencias más de lo que nos imaginamos.

Conviene observar en la niñez qué mensajes limitadores recibimos, como: “no puedes”, “no hagas eso”, “eres un inútil”, “no eres como tu hermano”, “no vales”, etc.

Las creencias son como filtros de nuestra concepción del mundo, nos apoyan o nos sabotean. Hay creencias que restringen y creencias que expanden, unas nos tornan impotentes y las otras nos dan el poder para cambiar nuestra vida.

Una vez que asumes una creencia, se convierte en “tu verdad”, y toda tu vida estará teñida por ella. Es como un cristal de color a través del cual vez el mundo.


En segundo lugar: hacia dónde me conducen las creencias instaladas en mi mente.

Examinar ideas y creencias fundamentales, es una experiencia de cambio de vida.

Cuando cambiamos nuestras creencias conscientes y actitudes, cambia la química del organismo.

Podemos aprender nuevos comportamientos, nuevas formas de pensar. No estamos condenados a seguir repitiendo patrones de conducta que nos resultan tóxicos y dañinos para nuestra salud física, mental o emocional.

No tenemos que quedarnos conectados con aquellas creencias que nos transmitieron en la infancia: eres torpe, no cambiarás, no podrás seguir la carrera universitaria, eres como tu abuelo, etc.


A diferencia de los pensamientos, que forman activamente palabras o imágenes, la creencia actúa de manera pasiva y silenciosa.

Si es tóxica, genera pensamientos negativos, que irán acompañados por imágenes y emociones negativas.

Nuestras limitaciones personales responden a creencias limitantes. Si alguien por ejemplo, se cree que no merece recibir amor, se sentirá miserable por más que lo quieran, porque su creencia lo hará enfocar su atención en cualquier detalle que confirme que nadie lo quiere.

Incluso si alguien lo amara de un modo evidente, que no se puede dudar, esta persona no llegaría a confiar por completo de ese amor, es más como las creencias generan actitudes, es probable que esta persona actúe, aunque sea inconscientemente, de manera que provoque el rechazo de los demás, para así alimentar su creencia original, con el tiempo conseguirá eso en lo que está enfocado: el rechazo.

Así funcionan la mayoría de nuestros patrones de comportamiento.

Todos actuamos según nuestras creencias y lo que recibimos de la vida depende de nuestras creencias profundas.


Toda creencia despierta un potencial,
Que genera una conducta,
Que a su vez provoca un resultado,
Y este refuerza la creencia inicial.


Así una creencia negativa nos hace entrar en un círculo de acción y reacción.

Nuestros supuestos más profundos son los que activan los cambios físicos. Si la creencia es acertada o no, si es buena o no, no tiene importancia. Una vez aceptada, será el software que manejará nuestra computadora biológica.

Si creo que “nací para sufrir”, esta es una creencia muy tóxica para mí.

Pero si afirmo, “todo es posible y tengo el poder para lograrlo”, esa es una creencia muy saludable.

En cualquier proceso de evolución y de sanación es vital prestar atención a nuestras creencias, muchas inconscientes.

Hemos de detectarlas, profundizar en ellas y cambiar aquellas que nos limitan por otras que favorezcan nuestro desarrollo y expansión.


Te acompaño en el proceso


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jueves, 19 de enero de 2023

Pensamientos y sentimientos "negativos"

 

A todos nos pasa que a veces tenemos pensamientos “negativos”. Muchos de estos pensamientos o sentimientos pueden desaparecer rápidamente si reducimos el dramatismo y la importancia que les otorgamos. Hay muchas goteras por donde se nos escapa la energía y que nos bajan el nivel de vibración y de rendimiento, como ej., la irritabilidad , la impaciencia, la frustración, etc. suelen acabar convirtiéndose con el tiempo en un déficit espectacular si no nos “reseteamos” y la transmutamos en vibraciones superiores (como la paciencia, la resiliencia y el fluir).

Estos hábitos adictivos, de bajo nivel vibratorio impiden que fluya nuestro espíritu, lo cual produce grandes problema técnicos en nuestros principales sistemas (mental, emocional y físico- sistema nervioso y demas) todo lo cual nos hace más vulnerables a los típicos problemas de salud resultantes de una constante sobrecarga de nuestro sistema emocional.

Cuando nuestro deseo sea genuino, el apuntador de nuestro corazón, su intuición, empezara a avisarnos de cuando tenemos un nivel bajo de vibración y estamos entrando en fase de estrés por déficit de energía. Cuanta más atención le prestemos a dicho apuntador, mejor comprenderemos sus indicaciones, porque nos avisa de que nos están tentando para caer en los viejos patrones que no constituyen lo que nosotros hemos decidido ser y nos da su apoyo para que regresemos a nuestras conductas y compromisos saludables.

Aunque la mayoría estamos conectados al apuntador de nuestro corazón a un cierto nivel, dicha conexión nos abre gradualmente las puertas para que podamos escuchar mejor a nuestro guía interior. Algunos sabemos ya, por experiencia que es más posible que la intuición se nos atasque si la intentamos escuchar con una mente desesperada, per que resulta más accesible desde el silencio de un corazón sosegado y abierto.



Ejercicio rápido para reemplazar sentimientos de bajo nivel vibratorio.

1- Escoge un momento en que te sientas triste, inseguro desconectado de los demás o tengas cualquier tipo de sensación de bajo nivel vibratorio que quieras reemplazar por otra para sentirte mejor.

2- Encuentra un lugar en el que puedas pasarte unos pocos minutos respirando tranquilamente y con cada respiración imagínate que se te van calmando la mente, los sentimientos y el cuerpo.

3- Desde ese lugar de quietud interior, piensa en el tipo de sentimiento que quieres tener o que hayas tenido antes en algún momento que estuvieras más seguro de ti mismo. Al respirar, visualiza que ese sentimiento va llenando todo tu ser.

4- El último paso es seguir respirando unos pocos minutos con esa sensación en tu interior para que quede bien asentada. Si no funciona, pruébalo otra vez un poco más tarde, a veces soltamos demasiado rápido las cosas que más beneficiosas nos resultan.



Mantener la energía alta:

Recordemos que los niños suelen utilizar la imaginación para transformar rápidamente la rabia y la frustración en alegría y felicidad. Aunque de adultos, conservemos esa capacidad, hemos aprendido y acumulado gran cantidad de programaciones mentales que ya está muy limitada esa conexión directa que teníamos de pequeños con el corazón y la resiliencia emocional.

Lo más corriente es que de adultos, tengamos que esforzarnos para volver a despertar esa conexión directa con la inteligencia de nuestro corazón y conseguir integrarla en nuestras interacciones, gracias a lo cual podremos tomar decisiones más equilibradas y optar por caminos que nos conduzcan más directamente a nuestros objetivos.

- Si empezamos a practicar transmutando pequeñas sensaciones indeseables, con el tiempo llegaremos a poder reemplazar sentimientos, hábitos y estructuras mentales muchos más complejos. Aunque se puede aprender a abrir la puerta que conduce al potencial oculto de nuestro corazón, a veces tenemos que girar repetidas veces el pomo para que afloje esa vieja costumbre de resistirnos a los cambios.

- Si nos conectamos a lo largo del dia, con sentimientos de gratitud, amabilidad, compasión, paciencia y una actitud de fluidez, conseguiremos mantener nuestra vibración a un nivel elevado al tiempo que eliminamos esos repetitivos déficits de energía. Además, estas cualidades del corazón nos permiten mantener un buen nivel de salud y de bienestar.

- Tomarnos unos pocos días para volver a valorar nuestras amistades y conexiones a las que nos hemos acostumbrado o que involuntariamente, se han convertido en algo cotidiano, esto acaba con la calidez y la “chispa” que tenemos con esas personas. Evita acostumbrarte, haz del cariño y la gratitud tu modus vivendi, para mantener las relaciones con los seres queridos vivas y actualizadas, ya que el agradecimiento y la amabilidad son dos formas de expresar amor que nos aportan los máximos beneficios que nos depara la vida.

La elevada vibración de nuestro auténtico Ser genera un entramado de amabilidad, respeto y demás cualidades que constituyen las frecuencias cardiacas esenciales para aportar armonía a nuestras interacciones en la vida. De forma espontánea nuestro corazón irradia cualidades como la gratitud y la compasión cuando nos comunicamos con las personas importantes de nuestro entorno. La humanidad es una cualidad que va más allá de ser correcto (amabilidad carente de calidez), lo cual no produce más que interacciones superficiales que carecen de los beneficios regeneradores de las auténticas conexiones entre personas.

Por regla general, la calidez del corazón la expresamos con nuestra familia, mascotas y círculo de amistades, pero a medida que maduramos a nivel espiritual, ese sentimiento se expande también a más personas, aumenta nuestro respeto por la naturaleza y comienzan a entrarnos ganas de formar parte de algo especial (que sirva para el bien de toda la humanidad). Desde allí, nuestro amor madura y se vuelve incondicional, sin fronteras, gracias a cuya vibración conectamos más directamente con la intuición del corazón y aportamos más alegría y plenitud, al tiempo que colaboramos para que los demas también lo consigan.

Este proceso, lo podemos acortar, aprendiendo a conectarnos con la intuición de nuestro corazón.

- La oración y la meditación ayudan a incrementar el nivel de energía, siempre y cuando no sea algo repetitivo sino conectado con el corazón.



- La quietud interior aporta una energía a nuestro entorno que favorece el desarrollo de la consciencia, lo cual puede activar el poder transformador del amor. Se puede monitorizar como el acceso a la quietud permite la conexión con nuestra sabiduría e intuición interiores.



Cuando la mente se calla, o más bien cuando dejas de hacerle caso…nos encontramos de repente con la quietud interior y desde allí podemos reconfigurar y mejorar nuestra forma de vivir. Cuanto antes podemos valorar esa quietud interior, menos tendremos que experimentar otras formas más estrictas que tienen la vida de empujarnos a interesarnos por metas superiores como la paz y la felicidad a nivel personal.

Muchas veces decimos si hubiera podido preverlo, habría actuado distinto en esa situación..

La quietud interior es uno de los requisitos para tener previsión y discernimiento. Es un lugar desde el que el corazón nos puede hablar sin que la mente lo saque a empujones. Pero para estar en silencio y saber, primero tenemos que tener suficiente quietud interior para saber escuchar.

Para avanzar, es bueno reservarnos momentos para nuestra quietud interior y permitirle al corazón, a la mente y a nuestros sentimientos que se tomen un descanso de su permanente competición y que disfruten de un rato de paz informal los tres juntos.

Se necesita práctica para experimentar esa quietud, pues la mente siempre intentara ocupar ese espacio. Con el tiempo, esa quietud es como un ascensor que nos eleva interiormente hacia nuestra conciencia más elevada y nos evita el agotamiento de tener que subir por unas escaleras interminables.

Esa quietud nos conecta con la inteligencia intuitiva de nuestro corazón. Es importante llevarla a nuestros quehaceres diarios.

Cuando tomamos decisiones desde el sosiego interior, evitamos que la impaciencia de la mente, ensordezca los sabios consejos que nos susurre la intuición desde nuestro interior, así estamos aplicando la cualidad de la inteligencia del corazón. Este fluir es el camino más corto para que nuestros objetivos se hagan realidad.


Cualidades del corazón para la transformación personal

 

Sabemos que utilizamos un pequeño porcentaje del cerebro, pero aún más pequeño es el porcentaje que utilizamos del potencial de nuestro corazón.

Cuando la mente y el corazón se ponen de acuerdo para ayudarnos a cumplir con nuestros compromisos, resulta más fácil transformar aquellos antiguos hábitos de conducta que ya no deseamos tener.

Lo más difícil que nos resulta es cambiar esas profundas marcas emocionales que arrastramos desde el pasado.

A veces es mejor ocuparnos de ellas en segmentos, poco a poco. Los patrones emocionales que tenemos ahí atascados son como unas viejas tuercas oxidadas que debemos empapar bien de lubricante para vencer su resistencia.

Aceptar nuestras dificultades airosamente constituye un potente lubricante para desenroscar la visión intuitiva de nuestro corazón con el fin de afrontar con mayor eficacia los retos que se nos presenten.

Es más fácil aceptar nuestras resistencias cuando asumimos que gran parte de nuestra escasez de paz interior se debe al exceso incontrolado de la importancia que le otorgamos a los problemas.

Por ejemplo, lo que hace que un simple problema se convierta en una preocupación obsesiva o que un poco de ansiedad alcance niveles de pavor agobiante es el exceso de importancia que le otorgamos.

Esa importancia desbocada confiere un tamaño desmesurado a los retos que se nos presentan, en particular los emocionales.

Un exceso de importancia y dramatismo nos hace dudar de nuestra capacidad de afrontar la situación, lo cual se traduce en un alto nivel de ansiedad.

Pero podemos aprender a darles menos importancia a las frecuencias mentales inferiores e interrumpir estos actos de piratería contra nuestra fuerza vital y nuestra paz individual.

Al practicar la compasión por uno mismo (que no es compadecerse de uno mismo) es como si aminorara esa desmesura emocional que nos impide tener una visión más clara para tomar mejores decisiones.

Al quitarle importancia, somos recompensados con rapidez porque no tardamos en darnos cuenta de sus beneficios.

A menudo, llenos de entusiasmo, nos ponemos elevadas metas para cambiar nuestros hábitos pero, con el tiempo, nos quedamos atascados al carecer de la paciencia, autoaceptación y autocompasión necesarias para soportar el proceso de cambio, eso se debe a que no nos acordamos de utilizar las cualidades del corazón, que tan útiles nos serian en ese importante momento de transformación.


La energía llena de estrés e impaciencia, limita nuestra capacidad de conseguir resultados favorables cuando nos corresponde tomar decisiones que necesitan de un discernimiento más afinado. Al forzar la energía se la impide fluir, lo cual crea contratiempos.

En cambio la paciencia y el sosiego, crean un ambiente favorable para que la energía fluya al comunicarnos con los demás y al tomar decisiones.

La mente es la que tiende a meterle prisa a la energía, mientras que el corazón prefiere el equilibrio, el ritmo y la fluidez. Cuando ambos cooperan, los resultados que se obtienen se adecuan más a las necesidades del momento..

Cuando la mente y el corazón cooperan entre sí, podemos interactuar y experimentar la vida de forma más acompasada y fluida. Esa cadencia implica una mejor estimación de los tiempos y una mayor sensibilidad en nuestros compromisos (algo parecido a cuando se sabe llevar el ritmo al bailar, lo cual evita tropezar).

Lo que tiene de mágico saber fluir y llevar la cadencia y el ritmo es que tanto evita como previene los obstáculos y el estrés a medida que avanzamos, lo cual constituye un paso a favor nuestro cuando conseguimos comprender lo importante que es aprender a ahorrar nuestra energía.

Ciertas actitudes o tendencias pueden resultar más difíciles de cambiar, pero resulta más fácil cuando la mente accede a cooperar en armonía con los sentimientos y la intuición del corazón. Cada vez son más los que sienten, de forma intuitiva, que son capaces de reescribir determinados modelos de conducta y patrones emocionales que les consumen energía.

Cuando la capacidad de percepción de la mente se sintoniza con las valoraciones intuitivas del corazón, se obtiene una visión, más completa de la situación y aparecen nuevas posibilidades.

Tanto las actitudes como las percepciones son como frecuencias preconfiguradas que almacenamos y activamos en determinados momentos, dependiendo de cómo nos sintamos o del nivel vibratorio de nuestra energía en ese momento. Casi todos hemos experimentado que si somos capaces de mantener una actitud positiva, nuestras interacciones pueden fluir más y mejor.

No es raro que cuando nos encontramos ante una situación difícil, alguien nos diga: tranquilo que tienes donde escoger, sin embargo, como funcionamos a frecuencias bajas, nuestros filtros eliminan las percepciones y las opciones más efectivas, por lo que tendemos a ver tan solo las opciones inferiores, que son por las que acabamos optando una y otra vez para repetir las mismas lecciones desaprendidas.

Normalmente tenemos que repetir las lecciones antes de sacarles su rédito. Cuando nos cansemos de aprender las mismas lecciones, podremos conectar con el corazón y asumir nuestra parte de responsabilidad, pasar por encima de los dramas y las culpabilidades y seguir avanzando con lo que hayamos aprendido.

A veces, esto nos saldrá con fluidez, mientras que otras las distintas piezas del engranaje chirriarán durante la transición.

HeartMath- coherencia cardíaca

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viernes, 6 de enero de 2023

La percepción es una construcción cerebral


La vida tiene partes feas y partes agradables, junto a las partes que no nos gusta podemos también buscar esa parte de la realidad que si existe, en vez de quedarnos en “esto no funciona”…pues ¿cómo podría hacer que funcionara?

Tengamos en cuenta que donde nosotros llevemos nuestra atención, van nuestras emociones y se hace más real para nosotros.

Si solo estamos enfocados en el aspecto negativos de las cosas, llega un momento literalmente, en el que aunque haya un aspecto positivo y valioso, no lo podremos ver, la percepción es una construcción cerebral.

Hay personas que viven en un mundo de oportunidad, no niegan la realidad de los problemas, tampoco niegan la posibilidad de las oportunidades; hay personas que viven constantemente en un mundo de amenaza; viven en el mismo espacio físico pero no viven en el mismo espacio mental.

Si yo creo que hay oportunidades, encontrare una dificultad, tendré que lidiar con esa dificultad pero yo no me concentraré, no llevare toda mi atención al problema, sino también a la búsqueda de soluciones, con lo cual es mucho más probable que lo encuentre.

Y esto no es genético como se piensa, solo el 40 % es genético y el 60% es no genético. Hoy sabemos que los estados emocionales de la persona afectan el material genético, la Epigenética (ciencia sólida, de peso) demuestra que los estados emocionales de las personas movilizan ciertas hormonas, moléculas de la emoción que interactúan con las membranas de las células, tienen acceso al material genético y hacen que unos genes se queden dormidos y otros se despierten.

Esto tiene un gran impacto, pues hay algunos genes que es fabuloso que se despierten, genes relacionados con neurotransmisores que tienen que ver con la inteligencia, y hay otros genes que es mejor que sigan dormidos, esto quiere decir que una vez que se ha descubierto la Epigenética ya tampoco podemos decir 40 % y 60%, es como decía Ortega y Gasset, el ser humano no es un participio sino un gerundio, no estamos hechos del todo, sino que nos vamos haciendo.

Lo primero que tenemos que entender es que esto es un proceso y la pregunta es: ¿realmente el cerebro puede cambiar?

Hoy sabemos que el cerebro es plástico, la neuroplasticidad tiene dos facetas:

- una la conexión de nuevas neuronas y

- la otra la generación de nuevas neuronas a partir de células madre.

Nosotros podemos generar entre 500 y 1000 neuronas a partir de células madre al día, esto quiere decir que cuando nosotros estamos buscando el lado positivo de la vida sin negar que hay un lado muy duro y muy doloroso y desfavorable, estamos cambiando la estructura física del proceso.

Tengamos en cuenta que las células madre, tienen que viajar un milímetro hasta el hipocampo y ahí en 21 días se han convertido en nuevas neuronas. Estas nuevas neuronas de la memoria y el aprendizaje, reestructuran toda nuestra personalidad porque tienen conexiones a la corteza cerebral.

Esto quiere decir que en el fondo, estamos reinventando nuestro cerebro y va pasando el tiempo y si nos mantenemos, si seguimos aunque tengamos caídas y lo volvemos a tomar, aunque nos parezca una tontería, llega un momento en que el cerebro realmente, físicamente cambia y de manera natural, empiezas a ver con especial facilidad aquello de la vida que si está bien, con lo cual, tu forma de relacionarte con la vida es radicalmente distinta, porque te relacionas con más ilusión, con más alegría, no niegas el problema pero das más peso a la oportunidad.

Dr. Puig