martes, 10 de mayo de 2022

Disminuir la tensión mental


La mayor parte de las personas vivimos de manera habitual con una enorme tensión mental. Esta tensión mental se manifiesta como ansiedad, angustia y distintos tipos de bloqueos, reduciendo drásticamente la capacidad de pensar con claridad, tomar decisiones y aprender. Sabemos que la causa de ello es la activación, a través del pensamiento, del sistema de alarma del cuerpo o sistema nervioso simpático.

Uno de los hallazgos más interesantes que han ocurrido en el mundo de la medicina en relación con la meditación mindfulness es que, al pararse ese ruido incesante causado por la hiperactividad del sistema nervioso simpático, el cuerpo responde de manera muy favorable.

Lo primero que se aprecia es una relajación de la musculatura y una progresiva normalización del funcionamiento del aparato digestivo.

La tensión arterial se reduce y bajan los niveles de colesterol.

El metabolismo, que refleja el consumo energético del organismo, se reduce, con lo cual la persona experimenta un aumento en su energía y vitalidad, ya que la energía ya no se está gastando en procesos tan poco productivos.

El corazón también se beneficia, al tener que trabajar con menos resistencia, y eso reduce sus necesidades de oxígeno.

Además, hay una mejoría significativa del sistema inmunitario o de defensa del organismo, sobre todo en lo que se refiere a los linfocitos NK y CD4.

Esto se traduce en una reducción de la posibilidad de desarrollar un proceso infeccioso o tumoral.


Es curioso cómo los estudios de neuroimagen que utilizan resonancia funcional magnética muestran que las personas que se han entrenado en meditación tienen un aumento de grosor en la corteza prefrontal izquierda.

Recordemos que esta área no sólo tiene mucho impacto en el despliegue de la actividad del sistema nervioso de recuperación o parasimpático, sino que, además, es clave a la hora de experimentar emociones positivas como la alegría, el entusiasmo o la serenidad. 

Ésta es una de las razones por las cuales el estudio y la práctica de la meditación mindfulness va abriéndose cada vez más camino en una sociedad que soporta niveles de tensión tan elevados y que se manifiesta en el continuo aumento de la ansiedad y de su hija, la depresión. Ambas no sólo afectan a la productividad, sino que también generan insomnio y aumentan enormemente la facilidad para padecer un accidente de circulación.

1- «Uno de los sistemas más eficaces para mantener la atención centrada en el aquí y ahora es […] fijarnos en los movimientos de la respiración, ya que la respiración tiene lugar en el presente.»

Dado que los pensamientos perturbadores no pueden existir si no se les presta atención, la clave de todo es volver a ganar el dominio, el control de nuestra atención. Esta meditación, además, es una invitación a mantenernos presentes en el aquí y ahora, sin dejar que nuestra mente viaje ni al pasado ni al futuro.

2- Otro de los elementos esenciales a tener en cuenta es nuestra reacción frente a las distracciones. Cuando de repente nos damos cuenta de que ya no estamos prestando atención a nuestra respiración, sino que hemos quedando literalmente envueltos en un pensamiento o una emoción, la clave es no enfadarse en absoluto, sino con suavidad y a la vez con firmeza, llevar la atención de nuevo a la respiración. 
Sería algo así como llevar a un cachorrillo que estamos adiestrando de nuevo a nuestro lado, una vez que se ha ido a olisquear una flor. Éste es un punto esencial, ya que no se puede experimentar la meditación si no se abandona esta tendencia a sentirse mal o culpable cada vez que uno se ha distraído.

3- El siguiente elemento, y tal vez el más complejo, es qué hacer cuando una emoción es tan intensa o un pensamiento es tan insistente que sentimos que es imposible no quedar envueltos en ellos. Por más que lo intentamos, sólo conseguimos volver a prestar nuestra atención a la respiración durante unos segundos, para volver a quedar nuevamente envueltos en el mismo pensamiento o emoción.
En este caso, lo que hay que hacer es simplemente prestar atención a las sensaciones corporales que produce tal pensamiento o emoción. También es muy útil poner un nombre a lo que estamos experimentando; podemos así decir «tristeza», «miedo» o «ansiedad».

La clave aquí no es resistirse, ya que el empleo de la fuerza o la voluntad es contraproducente. Lo que necesitamos para salir de esta situación es dejarnos envolver por ella, como se dejaría envolver alguien por un paisaje extraordinario. 
No rechace el pensamiento o la emoción como malos o indeseables; experiméntelos completamente sin juzgarlos, conviértase en un explorador que intenta localizar la raíz profunda de lo que está experimentando. Poco a poco, el pensamiento o la emoción o se disuelven o le revelan algo de gran valor y que permanecía previamente oculto.

En el espacio de la meditación mindfulness no hay lugar para catalogar los pensamientos o las emociones como buenos o malos, deseables o indeseables, ya que hay una suspensión completa del juicio.

En el espacio de la meditación mindfulness lo que existe es una actitud de exploración, que muestra el mismo interés analizando un jardín exuberante que un árido desierto. Esta actitud es fundamental y se opone directamente a la manera en la que funciona habitualmente nuestra mente, que enseguida se apega a lo que le gusta y se resiste y rechaza aquello que le disgusta.

La meditación mindfulness es uno de los caminos más interesantes para acceder a ese espacio mágico que es nuestra esencia, trascendiendo los límites que marca nuestra propia identidad. Con su práctica, no se busca un entendimiento racional, una comprensión intelectual de lo que ocurre, sino vivir una experiencia, la de abrirse a las posibilidades y al potencial que existen dentro de nosotros. Por eso, cualquier actitud de esforzarse para lograr o experimentar algo es muy contraproducente.

La meditación mindfulness nos invita a soltar nuestra tendencia a controlarlo todo y a querer entender intelectualmente cada cosa que sucede.

Es una invitación a confiar y a dejarnos llevar por una sabiduría que desafía cualquier comprensión por parte de nuestra estrecha y ciega identidad. La meditación mindfulness es un camino hacia la expansión personal, el crecimiento y la evolución personal. Es un camino que nos lleva de lo razonable a lo posible.

Dr. Mario Puig

viernes, 22 de abril de 2022

Sanar la carga emocional del pasado


Quizá ya lo sepas, pero es preciso comentar cómo funciona el cerebro y algunas otras informaciones para comprender qué podemos hacer ante las situaciones pasadas que dejaron huellas en nuestra vida.

Ordenemos las “ideas”: el cerebro es un órgano con funciones complejas que recibe una gran cantidad de estímulos a los que debe procesar y decidir qué hacer con ellos en cada momento. Una vez que el estímulo se repite lo suficiente, el cerebro procede a grabarlo en sus redes neuronales, de manera que ya no tendremos que pensar ante un estímulo similar, porque la respuesta surge de manera automática.

En principio, esta forma de aprender es muy útil, porque imagina, si cada vez que te tienes que poner los zapatos, tuvieras que aprender cada movimiento para hacerlo… o, si cada vez que pongas en marcha tus piernas para andar, tuvieras que estar pendiente de un pie y luego del otro…., te calzas casi sin pensarlo, y caminas sin siquiera darte cuenta, son acciones que en su momento se grabaron a fuerza de repetición y ahora surgen de manera automática: automatismos.

También grabamos por experiencias traumáticas, situaciones extremas que dejan una huella profunda en el cerebro.

Ahora bien, con respecto a los aprendizajes automáticos por repetición, que son muy útiles en muchas ocasiones en la vida diaria y nos apoyan en la adaptación al entorno, presentan el inconveniente que en ocasiones hay respuestas “negativas” a estímulos “inofensivos”, y esto se debe a las programaciones hechas a edades tempranas, en la niñez, en las que carecíamos de juicio y aceptábamos las cosas como nos las presentaban, y ahora, tiñen las experiencias en la vida adulta, ya que vemos el mundo a través del filtro de nuestros condicionamientos.

Estos “modelos” de funcionar (creencias en el merecimiento, en el deber, en cómo soy y cómo debo ser, en cómo me veo, etc.), hacen que interprete la realidad en función de las experiencias pasadas.

Así surgen las “reglas” para relacionarme con los otros, los apegos, las dependencias emocionales, y la respuesta que espero de los demás tiene que coincidir con las expectativas que grabé inicialmente, y entonces, creo que el mundo debiera ser de una manera determinada, que la gente se debiera comportar del tal otra manera, y que las situaciones deberían ser como yo quiero….etc.

Despertamos en los otros, la respuesta que se corresponde con las creencias arraigadas en la infancia. Así uno atrae de acuerdo a lo que tiene grabado para “confirmar” ese sistema de creencias.


Los pensamientos generan un tipo de emociones; cada emoción que experimentamos, produce una química que circula por todo el cuerpo por medio de “neuropéptidos”. 


 Como lo explica la neurobióloga Candace Pert (quien llamó a estos neuropéptidos "moléculas de emoción”), cada célula se comunica con las demás y todo el cuerpo sabe lo que está pasando. Candace dice que nuestras emociones deciden “a qué vale la pena prestarles atención”.




¿Por qué siempre emprendemos la misma clase de relaciones, 
o atraemos el mismo tipo de jefes,
 o discutimos por las mismas cosas, 
o hacemos las cosas de una misma determinada manera….?


Cuando pensamos o interpretamos algo, el hipotálamo libera al torrente sanguíneo, el péptido que corresponde al estado emocional, cada célula tiene receptores en su superficie que están abiertos a la recepción de estos neuropéptidos, así que todo el organismo es afectado por el estado emocional.

Cuando los receptores de las células sufren un “bombardeo” constante de péptidos, pierden sensibilidad, y necesitan de más péptidos para estimularlos, esto nos torna adictos a los estados emocionales.

Cuando atravesamos experiencias emocionales repetidas, similares, que dan lugar al mismo tipo de respuesta emocional, nuestro organismo desarrolla la necesidad de este tipo de experiencias (adicción).

Esto explica el porqué nos cuesta tanto cambiar y crear ciertas respuestas emocionales, es por esa inconsciente adicción a los distintos sentimientos, que la persona se ve condenada a repetir comportamientos, haciéndose adicta a la combinación de sustancias químicas que son propias de cada sentimiento que inunda el cerebro con cierta frecuencia.

Estamos neurológicamente condicionados por nuestras experiencias para ver el mundo y estamos preprogramados para relacionarnos con los demás; con lo cual, se impone la necesidad de cambiar nuestros modelos internos, reprogramar nuestro cerebro, nuestros patrones emocionales, que nos afectan negativamente en nuestra vida.

Lo bueno, es que esto es factible, el cambio es posible


Las nuevas investigaciones en neurociencias, hablan de la capacidad plástica del cerebro:

 plasticidad cerebral, podemos “cambiar el cableado”, reordenar las conexiones entre las células o redes neuronales (neuroplasticidad), como también el cerebro puede producir nuevas células cerebrales (neurogénesis) en cualquier edad de la vida; estos son dos descubrimientos revolucionarios de las neurociencias, que puede cambiar la manera de abordar la vida, la salud.


Candace Pert dice: 

“En el mundo de la profundidad de nuestra bioquímica, se encuentra nuestro potencial de cambio y crecimiento”.


Este cambio lo podemos hacer con la relajación, visualización, meditación, cambios en el estilo de vida, en la interpretación de los acontecimientos, hacer cosas nuevas y creativas, ejercicio físico, risa, baile, etc.

La relajación, es uno de los primeros recursos de los que disponemos para afrontar el estrés. El Dr. Benson (más de treinta años investigando los efectos de la relajación en la recuperación de la salud), nos confirma que hasta incluso los hábitos más perjudiciales, podemos cambiarlos utilizando la relajación para conseguir el éxito en cualquier programa de autosugestión que nos propongamos seguir (S.M.Maruso).


Nos preguntamos cómo puede ayudarnos la relajación a la hora de cambiar hábitos, de renovar la mente, mejorar la salud, transformar el estilo de vida, cuando durante años formamos circuitos neuronales que controlan la forma en que pensamos, sentimos y actuamos......

Conociendo las actividades diferenciadas de los hemisferios cerebrales (derecho e izquierdo), para poder cambiar los circuitos neuronales, es necesario una coherencia o sincronicidad en la actividad eléctrica entre ambos hemisferios. En nuestra vida diaria, predominan las ondas Beta, hemisferio izquierdo (lógica, análisis, cálculo, etc.), estos circuitos son los que nos dicen que "no podemos cambiar".

Mediante la relajación y la meditación, podemos influir en la disminución de la frecuencia cerebral a un estado Alfa, donde se favorece la comunicación entre ambos hemisferios cerebrales, y la mente se vuelve más susceptible a ser cambiada, pudiendo aumentar la plasticidad del cerebro, instalar nuevas conexiones, aumentar la creatividad, fortalecer la voluntad, reforzar los efectos de la psicoterapia, abandonar pautas de pensamiento destructivas, reducir los niveles de ansiedad y expandir la vida espiritual.

Es importante confiar en la sabiduría interna del cuerpo: el inconsciente tiene mucho poder, así que podemos trabajar sobre él para cambiar y sanar; tengamos en cuenta que los automatismos están grabados en él y que las mayoría de las cosas entran por sugestión, por imágenes, reforzando el sistema de creencias.

Para el cambio, es muy importante tener en cuenta que, en lo que pensamos reiteradamente, en donde ponemos la atención, es aquello en lo que nos convertimos, desde el punto de vista neurológico; es decir, las neurociencias afirman que podemos moldear, darle forma al marco neurológico por medio de la atención repetida que le dedicamos a algo.

Es importante cambiar nuestro estado mental, y como consecuencia nuestro cerebro. Generalmente, solo cambiamos cuando una situación nos resulta muy molesta, nos incomoda mucho, cuando vemos nuestros deseos frustrados; otras veces, necesitamos tocar fondo para emprender el cambio.

Lo primero, para sanar toda esta carga del pasado, es el darnos cuenta que actuamos automáticamente, por medio de hábitos y modelos adquiridos, en base a viejos condicionamientos que tiñen la situación actual con experiencias dolorosas antiguas, repitiendo patrones; y luego elegir respuestas nuevas, frescas, para obtener resultados diferentes. Si pretendo tener nuevas experiencias, tengo que hacer las cosas de manera diferente.

Se trata de llegar a la raíz de nuestra herida; soltar lo que halla quedado “atrapado”, utilizando el poder del amor y la comprensión de que así como nosotros funcionamos condicionados, con nuestros propios dolores, historias, los demás también lo hacen desde su óptica y condicionamientos…. Tengamos en cuenta que el cerebro establece lazos con quienes nos rodean y estos lazos nos afectan emocionalmente.

Es importante tener en cuenta el poder del perdón en un proceso de sanación, de transformación. Hay una gran cantidad de estudios y experimentos sobre ello. Muchos de los patrones dolorosos del pasado se fijaron en todo nuestro sistema con carga de culpa y vergüenza, y al perdonar, dejamos de enjuiciar al otro y a nosotros mismos, liberándonos y transformando la angustia, el dolor, la tristeza y la rabia, en Amor.

Otro aspecto importante a tener en cuenta en un proceso de sanación, es la gratitud, el agradecer, nos induce a sensaciones profundas de bienestar, además abre tu consciencia a la abundancia en todos los niveles y te ayuda a conectar con lo que sí tienes, en vez conectar con tus carencias.

También es muy importante, darle un sentido positivo a tu vida, un propósito que puede ser algo simple, pero que te haga vivir plenamente, encontrar esa “melodía única y personal”, cada uno de nosotros posee talentos que nadie más tiene en igual medida, y podemos expresarlos de una manera única, que difiere de la manera en que lo haría otra persona.

Los efectos fisiológicos que produce este “vivir con sentido la vida”, está probado mediante estudios científicos, estimula la producción de endorfinas (tranquilizadores del cerebro), beneficia el sistema inmunológico (que está muy conectado al cerebro), etc.




Resumiendo

* En general, actuamos de manera mecánica y condicionada en función de modelos y hábitos que adquirimos en la niñez, y que fuimos fortaleciendo durante la vida.

* Los pensamientos y patrones emocionales, generan una determinada química en nuestro organismo, haciéndonos adictos a estados emocionales.

* Nuestra sanación física y emocional están interconectadas, una influye en la otra.

* El cambio no es un proceso fácil, es necesario hacernos responsables de nosotros mismos.

* Vemos la realidad según nuestros ”programas internos”, el asentar nuevos patrones, supone dejar “caer” antiguas estructuras que ya no nos funcionan y crear nuevas, pensando de manera diferente, haciendo las cosas de manera diferente; eligiendo donde enfocar la atención.

* Es muy importante darle un sentido positivo a nuestra vida.


Todo esto conducirá a modificar las redes neuronales, y cuando actuemos durante un tiempo con las nuevas maneras de ver y actuar, se grabarán por repetición, recuperándonos de las adicciones emocionales, creando una vida más saludable, y un entorno mejor.

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lunes, 18 de abril de 2022

La ciencia de la felicidad

                               

Los actuales estudios científicos sobre la felicidad van desde las neuroimágenes en la cual se detectan las áreas cerebrales que se activan en los estados felices, hasta la relación entre la felicidad y la inmunología.

Estudios de neuroimágenes realizados por Richard Davidson en su laboratorio de neurociencia afectiva mostraron que los estados de felicidad estaban relacionados a una intensa actividad de la corteza prefrontal izquierda.

Asimismo otros estudios han encontrado que la lesión de la corteza prefrontal izquierda produce disminución de las células antitumorales Natural Killer (NK) demostrando que esta región cerebral se encuentra implicada en la regulación positiva de estas células inmunológicas, en otras palabras, la activación de la corteza prefrontal izquierda se relaciona con la activación de las NK.

Estas dos investigaciones investigaciones tomadas en su conjunto nos demuestran que la felicidad y las células antitumorales NK se encuentran íntimamente relacionadas y reguladas por la misma región cerebral, la corteza prefrontal izquierda.

Como se sabe, las células NK son esenciales en la acción inmunológica contra los tumores.

En otro estudio, el grupo de Davidson encontró que la predisposición a emociones como la tristeza se relacionaba a una disminución de la respuesta inmunológica en personas que habían sido vacunados contra la influenza, mientras que por el contrario, en las personas que tenían mayor predisposición a emociones positivas como la alegría o la felicidad se encontró aumento de la respuesta inmunológica frente a las vacunas lo que demuestra que estas emociones predisponen a una fisiología de la salud.

Estos estudios en Psiconeuroinmunología de la felicidad son el fundamento científico para incorporar los programas n de felicidad basados en evidencia en las prácticas de la Medicina Mente Cuerpo.



FACTORES QUE DETERMINAN LA FELICIDAD

Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California, junto a sus colegas identificaron los factores más importantes que determinan la felicidad y encontraron que del 100% de felicidad, el 50% corresponde al “valor de referencia” determinado genéticamente, solamente el 10% corresponde a las circunstancias de la vida (Ej. riqueza, belleza, estado civil, salud) y el 40% a las actividades deliberadas en nuestra vida para alcanzar la felicidad.

La “adaptación hedonista” es un término acuñado por los investigadores que explica por qué los estados de felicidad debidos a eventos positivos tienen un periodo de acostumbramiento.



PATRONES DE PENSAMIENTO Y COMPORTAMIENTO DE LAS PERSONAS MÁS FELICES
(Sonja Lyubomirsky)


- “Dedican mucho tiempo a su familia y a sus amigos, a fortalecer esas relaciones y a disfrutar de ellas.

- Se sienten cómodos expresando su gratitud por todo lo que tienen.

- A menudo son las primeras en ofrecer ayuda a sus compañeros de trabajo y a los transeúntes.

- Son optimistas al imaginar su futuro.

- Saborean los placeres de la vida y tratan de vivir el presente.

- Convierten el ejercicio físico en un hábito semanal (y a veces cotidiano).

- Están profundamente comprometidos en objetivos y ambiciones para toda la vida (por ejemplo, luchar contra el engaño, participar en política o enseñar a sus hijos los valores que tienen profundamente arraigados).

- Y, por último, aunque no por eso menos importante, las personas más felices también soportan el estrés, tienen crisis e incluso sufren tragedias. Es posible que en aquellas circunstancias se sientan tan afligidas o se emocionen tanto como tú, pero su arma secreta es el aplomo y la fuerza que muestran para hacer frente a las dificultades.”

Lyubomirsky ha desarrollado una sencilla prueba que sirve para medir cuan feliz es una persona.



ESCALA DE FELICIDAD SUBJETIVA
      (Sonja Lyubomirsky)

Para cada una de las siguientes frases o preguntas, marque el punto de la escala que usted considera que mejor lo describe.


1. En general, me considero:
     (No muy feliz) 1 2 3 4 5 6 7 (Muy feliz)


2. En comparación con la mayoría de mis iguales, me considero:
     (Menos feliz) 1 2 3 4 5 6 7 (Más feliz)


3. Algunas personas son muy felices en general. Disfrutan de la vida independientemente de lo que suceda, sacan el máximo provecho de todo. ¿Hasta qué punto le describe esta caracterización?
  (Nada en absoluto) 1 2 3 4 5 6 7 (Mucho)


4. Por término general, algunas personas no son muy felices. Aunque no se encuentran deprimidas, nunca parecen estar tan felices como podrían. ¿Hasta qué punto le describe esta caracterización?
   (Mucho) 1 2 3 4 5 6 7 (Nada en absoluto)


Sume los valores obtenidos en cada una de las 4 preguntas y divida entre 4.

Puntaje mínimo igual a 1 y máximo igual a 7.


La media obtenida en diferentes grupos poblacionales varía entre 4,5 y 5,5.


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sábado, 9 de abril de 2022

Mover el cuerpo


Cada vez que mueves tu cuerpo y cambias tu postura, cambia tu fisiología, el funcionamiento básico de los sistemas de su cuerpo. Eso implica cambiar la actividad de tu sistema nervioso autónomo y tu nivel de estrés y tu estado emocional. Mover el cuerpo es excelente para crear nuevas neuroredes de resiliencia.


Algunas prácticas que puede explorar:

1. Agarra y suelta:

Lleva tu conciencia a tus manos, y lentamente tensa tus manos cerrando los puños, y luego libera la tensión abriendo tus palmas.

Repite este ejercicio de soltar la tensión un par de veces. Nota cualquier cambio en tu estado interno.


2. Relajación muscular progresiva:

Consiste en una yuxtaposición de relajación y tensión, en la cual vas tensando un grupo muscular, contando 7 segundos, relajando ese grupo muscular, contando hasta 15.

Relajar dos veces el tiempo de la tensión, ayuda el cuerpo a relajarse, es una herramienta muy efectiva para dormir en la noche.

Realiza este cambio de tensión a relajación en cada parte de tu cuerpo, comenzando por la cabeza, y terminando en los dedos de los pies.


3. Sonríe o frunce el ceño:

Coloca un lápiz entre la nariz y el labio superior; eso te hará fruncir un poco el ceño. Luego coloque el lápiz entre los dientes; y eso te hace sonreír un poco. Cuando practicas esa secuencia lentamente, puedes experimentar y notar cambios en tu cuerpo y tus emociones.


4. Posición empoderadora:

Párate erguido con los pies plantados firmemente en el suelo, separados al ancho de las caderas. Estira la columna vertebral, levanta el pecho, levanta la cabeza y estira los brazos por encima de la cabeza.

Mantente conectado a la tierra a través de tus pies, caderas y torso, y siente cómo la energía sube por la columna vertebral, a través de los brazos y la coronilla hacia el cielo. Lo que hace que la energía suba por la columna vertebral es la parte más importante de la pose.



lunes, 4 de abril de 2022

Ejercicio para aprender a estar presente en el dolor


Busca una postura cómoda, puede ser sentado o tumbado, permítete sentir el dolor físico o emocional que está presente en ti en este preciso momento.

· Toma consciencia de tu diálogo interno, lo que te dice tu mente en este momento. Permite tus pensamientos, obsérvalos, no los juzgues, no los rechaces, observa cómo tu mente intenta evitar la incomodidad analizando, justificando, dándole un sentido.

· Presta atención a tu cuerpo, a las sensaciones que percibes en él y a las emociones, así como son, sin analizarlas.

· Ubica en qué parte del cuerpo sientes la sensación, la emoción. Deja que suceda mientras observas los cambios que se van procesando en tu cuerpo, sólo permite y observa respirándolos, sin intentar controlar.

· Podrás sentir diferentes sensaciones, que van variando, emociones que se intensifican para luego calmarse, permítete ese sentir, sólo observando y dejándote fluir con el proceso, confía en la inteligencia natural de tu cuerpo, toma consciencia que no eres esas sensaciones, emociones, sentimientos, eres el que observa ese ir y venir, permitiendo que tu cuerpo procese….

Esto puede durar de unos pocos minutos a media hora o algo más..


Pasado el proceso de entrar en contacto con tu cuerpo, tus emociones, etc. puedes descansar para integrar lo experimentado, puedes llevar un diario donde anotes las experiencias.

Para transformar el dolor físico/emocional, se requiere presencia, atención y permitírselo. Así aprendemos a ser conscientes de los patrones de pensamiento, creencias profundas que alimentan los estados emocionales produciendo contracciones y dolores físicos.

Al estar presentes, más rápido ocurre la transformación, más información nos llega para poder autoconocernos y más tomamos conciencia que somos más que todos estos mecanismos que activan las emociones, vamos aprendiendo a salirnos de los condicionamientos, de la vergüenza, la autocondena, de los miedos…para conectar con lo que realmente somos, con nuestra Esencia.


Toma consciencia:

¿Quién es el que experimenta lo que está siendo experimentado?

Intenta no perder la atención a las sensaciones del cuerpo, no tienes que cambiar nada, sólo observa….

Al hacerlo de esta manera, puedes utilizar la experiencia para conectar con la realidad, con tu Ser.


Liberación de la Memoria Celular

Te acompaño 

Juana María Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal (Psicologías de oriente y occidente)
Acompañante en Bioneuroemoción
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)
(Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
(IPPNIM)
Mindfulness- Atención Plena


www.centroelim.org
Telf. 653-936-074





viernes, 25 de febrero de 2022

Pensamientos y reacciones químicas


El cerebro está formado por aprox. 10.000 millones de diminutas células nerviosas denominadas neuronas, cada neurona tiene entre 1.000 y 500.000 sinapsis o lugares donde se conectan con otras neuronas. Las neuronas utilizan estas conexiones para formar redes entre sí, estas células nerviosas integradas o conectadas, forman lo que denomina redes neuronales.

Una manera simple de pensar, es que cada red neuronal representa un pensamiento, una habilidad, un recuerdo, una información, etc.

Sin embargo, estas redes neuronales no están solas, sino que están todas interconectadas. Es su interconexión la que elabora ideas complejas, recuerdos, emociones. Cada uno de nosotros tiene su propia colección de experiencias y habilidades representadas en las redes neuronales de su cerebro.

Si crecimos o no en una familia de un solo progenitor, si fuimos criados o no con muchos hermanos, si fuimos o no a la universidad; nuestras creencias religiosas, nuestra cultura, los lugares donde vivimos, si fuimos amados y comprendidos de niños o se abusaron de nosotros físicamente, todo esto forma las redes neuronales en nuestro cerebro, todas estas experiencias dan forma al tejido (desde el punto de vista neurológico) con lo que está pasando en nuestra percepción y en nuestro mundo.

Cuando recibimos estímulos del ambiente que nos rodea, ciertos aspectos de esas redes neuronales van a conectarse o desconectarse y van a producir modificaciones químicas en el cerebro. Estos cambios químicos, a su vez, producen reacciones y condicionan las respuestas a las personas y acontecimientos de nuestra vida.

Desde las neurociencias podemos considerar que todas las emociones, recuerdos, las actitudes y los conceptos están codificados neuronalmente y se interconectan. El resultado es lo que se denomina personalidad. Así como las células del cuerpo se juntan e interrelacionan para producir un organismo en funcionamiento, de igual manera todas las redes neuronales se interrelacionan o asocian para producir esta entidad que llamamos nuestra personalidad.

Lo que distingue principalmente a los seres humanos de las otras especies es el gran lóbulo frontal y su proporción con respecto al resto del cerebro.

El lóbulo frontal es el área del cerebro que nos permite centralizar la atención y concentrarnos. Es crucial para la toma de decisiones y para mantener firmes las intenciones, nos permite extraer información del medio que nos rodea y de nuestro depósito de recuerdos, procesarla y tomar decisiones o realizar elecciones a partir de las decisiones y elecciones pasadas.

Sin embargo, un considerable número de elecciones dista mucho de ser libres. Gran parte de nuestro comportamiento consiste en respuestas condicionadas, aprendidas o automáticas a los estímulos. Le llamamos reacción a cada situación, como apretando un botón de “repetir” a cada estimulo.


Una segunda manera de reaccionar sería eligiendo, y es cuando conscientemente nos separamos de nuestro medio y sus estímulos, nos alejamos de nuestra conducta habitual o biológica y nos convertimos en un observador, desde este lugar, en vez de reaccionar, accionamos.

El lóbulo frontal toma la información, que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida mediante la experiencia, y los datos intelectuales fácticos, ahí podemos decir: “acá está la información que tengo, esto ha sido así, puedo elegir de esta manera”, es como si ahora apretáramos el botón de “avanzar”.

En el primer caso, las redes neuronales biológicas realizan adicción, el cerebro reacciona ante su medio y ciertos aspectos del cerebro se vuelven centros automáticos que hacen que el cuerpo responda.

En el segundo caso, la conciencia se mueve por el cerebro y lo utiliza para examinar sus opciones y posibilidades. En lugar de que el cerebro funciones en piloto automático y nos dirija, somos nosotros los que comenzamos a utilizarlo a él.

La conciencia comienza a terne dominio sobre el cuerpo.

Son nuestros pensamientos los que provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones.

Las neurociencias están demostrando que cuando aprendemos como se crean esos malos hábitos, no solo podemos romperlos, sino también reprogramar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.

La investigación de vanguardia está demostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en el que vivimos que hace que algunos estén encendidos y otros apagados.

O sea que cada vez que pensamos, fabricamos sustancias químicas y estas sustancias actúan como señales que nos permiten sentir exactamente como estábamos pensando.

Por lo que si tienes un pensamiento de preocupación, al cabo de unos segundos, te sientes preocupado. Lo que tenemos que comprender es que en el momento que empezamos a pensar de manera en que pensamos, empezamos a pensar de manera en que sentimos, y esto produce más química de tensión y nos cuesta mas salir del estado emocional en el que nos encontramos. Entramos en un círculo vicioso. Así se crea lo que Joe Dispensa llama “un estado de ser”, la repetición de estas señales, hace que algunos genes estén activados y otros apagados.

Registramos este estado como nuestra personalidad, decimos “soy una persona preocupada, infeliz, negativa, culposa, llena de resentimiento, etc.”., en realidad lo único que hacemos es memorizar la continuidad química y definirnos como tal.

Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por el torrente sanguíneo, rodeando nuestras células o inundando nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo, dará como resultado malestar.

Entonces, parte de la solución es cambiar la química del cerebro con nuevos pensamientos, pero no solo eso, sino que es necesario cambiar los circuitos cerebrales y redes neuronales. Podemos enseñar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, crenado una nueva “mente”.

Las neurociencias dicen que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona, ante una situación por más nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez, y da las mismas respuestas. Su cerebro no cambia y vive la misma mente cada dia.

Es necesario aprender a interrumpir esos ciclos a través del proceso de ser cada vez más conscientes y de experimentar que podemos cambiar el cerebro.

Esto es posible gracias a la neuroplasticidad cerebral, que no es otra cosa que poner en actividad la neurogénesis, entendida como la capacidad de modificar y desarrollar el cerebro.

La mayoría de las personas creemos que las emociones son reales, pero las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias que están internalizadas en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro.

Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico una y otra vez, entonces la pregunta clave aquí es: 
¿Quiero cambiar?
¿Qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa para no cambiar?

Y si elijo cambiar, puedo generar el proceso de transformación interior, que se trata de desaprender y reaprender.

A medida que pensamos menos en alguna circunstancia o situación que está grabada en nuestro cerebro en forma de red, la conexión con ella se reduce hasta que desaparece.


Resumiendo, a los largo de los años, en el cerebro se van formando circuitos y canales de pensamiento. O sea, vías físicas (redes neuronales, llamadas también redes Hebbianas) que controlan la forma en que pensamos y actuamos, y también nuestra manera de sentir.

Muchas veces, estas vías o hábitos llegan a están tan fijados que se convierten en una instalación similar a una instalación eléctrica.

Dicho de otra manera, los circuitos o canales llegan a estar tan empotrados que parece imposible transformarlos. Algunos actúan como surcos, y otros como tumbas que nos condenas prácticamente a morir en vida cuando son negativos.

Los últimos estudios demuestran que es posible cambiar nuestra personalidad en cualquier momento de nuestra vida. Para ello, hay que convertir los hábitos inconscientes y los automatismos en un proceso de reaprendizaje. (S. M. Marusso).


Te acompaño en el proceso.


Juana Ma. Martínez Camacho

                                  Terapeuta Transpersonal

                            Acompañante en Bioneuroemoción

                            Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)

                            Anatheóresis- Psicoterapia Regresiva Perceptiva

                            Formación Internacional  en Psiconeuroinmunoendocrinología

www.centroelim.org            Telf.  653-936-074



lunes, 21 de febrero de 2022

El humor y la salud (Dr. Mario Puig)


El papel del humor o al menos de la sonrisa pasa con frecuencia desapercibido precisamente cuando más se necesita. Parece que reírse o simplemente sonreír esta fuera de lugar en la mayor parte de los ambientes. 
A medida que crecemos nuestra capacidad de reír se va atrofiando hasta que se convierte nada más que en un recuerdo.

Afortunadamente, cada vez vamos recuperando más esta emoción tan necesaria para hacer frente a los desafíos a los que nos enfrentamos los hombres y las mujeres de hoy.

Cuando una persona se ríe, su dolor físico se reduce y por eso la presencia de gente como Patch es tan necesaria, porque por una parte lleva alegría y por la otra reduce físicamente el dolor de aquellas que están heridas.

En los hospitales, los enfermos que se ríen con sus médicos, sus enfermeras, sus auxiliares, los celadores y las personas que limpian sus habitaciones necesitan menos analgesia que las que están rodeadas por un entorno emocionalmente aséptico, aunque pueda ser técnicamente brillante.

Hoy sabemos que cuando en procesos inflamatorios articulares, como puede ser la artritis reumatoide, nos reímos, mejora el dolor y se reduce la inflamación. Por ello en la actualidad, en Estados Unidos, el humor es parte fundamental en el tratamiento de los afectados por esta enfermedad. En la artritis reumatoide hay una sustancia que se llama interleukina 6, que cuando se eleva en sangre aumenta la inflamación y el dolor.

Curiosamente cuando las personas que padecen esta enfermedad se ríen, baja la interleukina 6. Este efecto se le atribuye a una serie de sustancias químicas llamadas neuropéptidos que se segregan cuando uno se ríe y que tienen la capacidad de bajar los niveles de interleukina 6.

Además, el humor tiene, si cabe, un efecto no menos sorprendente y que es muy útil si estamos sanos o no. El humor es capaz de reducir e incluso hacer desaparecer el distrés, que, como sabemos, es la forma negativa de estrés y se asocia al bajo rendimiento, escasa lucidez y pérdida de la salud.

Si queremos generar un ambiente de salud a nuestro alrededor, hagamos algo aunque sea sencillo y pequeño para crear un entorno amable y divertido, y si no lo hacemos por mejorar la salud, al menos hagámoslo para mejorar los resultados. Hay demasiado hierro en nuestro día a día y este se puede fundir en el calor de una sonrisa.

Cuando estemos tensos, en lugar de ponernos a analizar sesudamente el origen de nuestra tensión, veamos una película de humor y observaremos como luego podemos analizar lo que nos pasó de manera inteligente.

El gran psicoanalista suizo Carl Jung decía que la mayor parte de los problemas mentales no se solucionaban con psiquiatría, sino con filosofía. 

El resentimiento, la frustración alimentan de forma continua un torrente de pensamientos negativos que con el tiempo pueden llevarnos a una depresión.

Solemos pensar que una persona tiene pensamientos negativos porque está deprimida y no que está deprimida porque no para de tener pensamientos negativos.

La ansiedad permanente es la gran enfermedad de nuestro tiempo y es causada por el continuo bombardeo de pensamientos negativos y limitantes que penetran sin permiso en nuestra conciencia.

Su implicación en la salud es clara si tenemos en cuenta y recordamos que la elevación mantenida de algunas de las sustancias químicas que se liberan durante la ansiedad favorece la muerte neuronal.

Es cierto que las neuronas son tan abundantes que para que nos hagamos una idea de su número, habría tantas como árboles hay en toda la selva del rio Amazonas. 
También es cierto que el número de conexiones que establecen las neuronas entre si y que es de cien mil billones, sería equivalente al número de hojas que tienen los arboles de esa misma selva amazónica.
Sin embargo, imaginemos lo triste que es que se declaren incendios que maten muchos de esos árboles.

Sabemos que la liberación sostenida de cortisol y los aumentos de los niveles de glutamato dentro de las neuronas las llegan a destruir, al menos a las neuronas de los hipocampos, que, son centros vinculados a la alegría, a la capacidad de aprender y de recordar.

Por eso muchos expertos en salud mental piensan que estas reacciones mantenidas y continuas de ira, resentimiento y ansiedad pueden llevarnos a un estado depresivo, donde lo que más destaca por su ausencia es la alegría.