miércoles, 4 de octubre de 2023

Reiki Tradicional Usui

 

El método Reiki, es un sistema natural de armonización y recuperación energética, que se practica con el fin de mantener o recuperar la salud. Es un método de reducción del estrés. Un sistema de sanación natural que nos ayuda a trabajar en nosotros mismos y en los demás a través de la Energía Vital Universal, promoviendo la salud y la armonización en todos los niveles: físico, mental-emocional y espiritual.



VENTAJAS Y BENEFICIOS DEL REIKI

El Reiki, al ser Energía Pura, interactúa en todo, potenciando las habilidades naturales de todo ser vivo, sin las limitaciones de las creencias, pues es un Sistema o técnica fuera de toda religión, y al mismo tiempo complementaria con todas, porque su esencia es la energía que nos rodea, la Energía Universal (Rei), que interactúa con la Energía Personal (Ki), que todo ser vivo posee.

Al iniciarte en el Sistema, se produce en forma inmediata una corriente o flujo de Energía beneficiosa Sanadora, armonizadora en todos los órdenes de tu vida, generando un bienestar en el cuerpo físico, alineando las energías mentales y emocionales que son en su mayoría, las causantes del estrés, y demás patologías que somatizamos a la hora de desbordarnos en algunos de estos planos.

Reiki produce de manera inmediata, continua y acumulativa, una mejor relación con nosotros mismos y con nuestro entorno, ya sea laboral, familiar, deportivo, social, etc. llevándonos cada vez más hacia nuestro equilibrio interior, el cual produce un equilibrio en el exterior, y desde este equilibrio, podemos lograr nuestras metas.

Reiki es holístico, holos quiere decir total. Actúa en la totalidad del ser: niveles físico, emocional, mental y espiritual, con lo cual sus beneficios actúan a todos los niveles y en todas las enfermedades.

Uno de los mayores beneficios, es la posibilidad de autotratamiento, es efectivo para aliviar la tensión, la ansiedad y reducir el estrés, y al hacerlo, también se bajan los consumos de sustancias nocivas al organismo, como el tabaco, el alcohol, tranquilizantes, y demás, sintiéndonos mejor en todos los niveles.

Equilibra los cuerpos sutiles y el físico, favorece la eliminación de toxinas y bloqueos de energía provenientes de emociones retenidas.

Reiki es efectivo en disfunciones metabólicas, lesiones orgánicas profundas, dolores agudos y crónicos, enfermedades degenerativas, tensiones musculares y nerviosas, estados emocionales, depresión y falta de vitalidad, insomnio, migrañas, vista cansada, estrés, alergias, intolerancias, asma, cáncer, sida, y otras enfermedades de inmuno-depresión, ….prácticamente todo ámbito de la patología humana responde positivamente a la sanación por Reiki.

Disfunciones endocrinas como la diabetes, se regularizan progresivamente permitiendo así una disminución de las terapias hormonales.

Las heridas se cicatrizan más rápidamente, las quemaduras graves y extendidas, se pueden curar, sin infecciones y disminuyendo las cicatrices.

Los pacientes con cáncer tratados con quimio y radioterapia, notan alivio e incluso desaparición de los efectos colaterales y secuelas, experimentando una estimulación de la vitalidad en general y de las defensas inmunológicas en particular.

En los embarazos, el Reiki armoniza tanto a la madre como al bebé, haciendo que el embarazo transcurra sin contratiempos.

Además vemos potenciada áreas como la creatividad, la mente más clara, la resistencia física, la amplificación de los sentidos, la comunicación en todos los niveles, la visión de metas comunes, se potencia la confianza en sí mismo y en el equipo, se manifiesta el respeto mutuo y personal, se abre la mente a nuevas y diferentes posibilidades de ver un problema o implementar una solución.

Sus beneficios producen también una depuración de las sustancias nocivas acumuladas en el organismo, se promueve la actividad física, desde una perspectiva propia, desde el placer de reconocer nuestro cuerpo, y brindarle lo que necesita para estar bien, un bienestar que afecta todos los aspectos funcionales del cuerpo, mejorando nuestra calidad de vida, en todos los órdenes.

Destaquemos que el Reiki, no reemplaza a la medicina tradicional, sino que la complementa y potencia en todos los casos.

En la actualidad, el Reiki se utiliza en muchos centros de salud de importantes ciudades como en Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Madrid, Granada, Cuba, París, Londres, Berlín, entre otras, y en Argentina, varios centros de medicina prepaga ya incorporaron Reiki en su cartilla médica.

Otra ventaja es que puede enviarse a distancia, es un proceso similar a la emisión de ondas radiofónicas. La energía puede ser enviada a todo el planeta, a un país en crisis, a un grupo de personas, a animales en extinción, a grupos de trabajo por la paz, a un amigo, familiar, a una situación, etc.

Puede ser enviado hacia un trauma del pasado, minimizando el daño emocional, o puede programarse para actuar en un acontecimiento futuro.

La energía Reiki es multidimensional, actúa en la cuarta dimensión, donde tiempo y espacio, dejan de ser un atributo fundamental, en la cuarta dimensión no hay pasado, presente ni futuro, es un continuo.

Reiki se puede aplicar a todo, a animales, plantas, lugares, etc.

                                            





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viernes, 15 de septiembre de 2023

La gratitud

 

La gratitud transforma lo que muchos consideran común u ordinario, en algo extraordinario.

Sentir y expresar gratitud es una buena y poderosa medicina. Cuando podemos conectarnos a la abundancia que nos rodea, nos sentimos bendecidos y, aunque la vida y los sufrimientos están entretejidos, emparejados como el arco iris y los nubarrones de la tormenta, la luz y la sombra, la enfermedad y la salud, así la gratitud nos sirve para comprender que el sufrimiento nunca es el cuadro completo.

Aunque estés pasando momentos difíciles, no permitas que los pensamientos y sentimientos que no te hacen bien, sean los que dirijan tu destino. Siempre puedes abrir tu corazón a la magnificencia de tu alma y comenzar a sentirte profundamente agradecido por la oportunidad de vivir el milagro de la existencia, agradece la diversidad de experiencias que están a tu disposición, celebrando las amorosa fuerzas del alma.

En la complejidad de la vida cotidiana, solemos olvidar el poder de la gratitud. Muchos ignoran que los sentimientos de gratitud son capaces de poner en marcha potentes y beneficiosos cambios en la personalidad, como suavizar las emociones y profundizar el amor en nuestra relación con nosotros mismo y con la vida, aportando más alegría y felicidad a la expresión humana.

La gratitud estimula ciertas energías interiores que nos llevan a desarrollar la intuición, esa fuerza interna que permite alcanzar una experiencia espiritual más profunda, y se más conscientes de nuestra existencia como alma eterna.

Dar gracias es una acción, ser agradecido es un estado del ser, que nos permite sostener cualquier situación, por adversa que sea.

La biología del estado de gratitud se asemeja a la del amor incondicional. Tan importantes son estos estados internos que son objeto de investigación en prestigiosos centros académicos, como la Universidad de Harvard.

S. M. Maruso



Adicción de comportamientos y sensaciones


El cerebro consta de redes neuronales, estas están todas interconectadas, y esta interconexión es la que elabora ideas complejas, recuerdos emociones, cada uno tiene su propia colección de experiencias y habilidades representadas en ellas.

Todas nuestras experiencias dan formas al tejido neurológico, todas nuestras creencias, lo que hemos sentido, si fuimos amados o no, la cultura, los lugares donde vivimos, etc., con lo que está pasando en nuestra percepción y en nuestro mundo.

Cuando recibimos estímulos del ambiente que nos rodea, ciertos aspectos de estas redes neuronales van a conectarse o a desconectarse y van a producir modificaciones químicas en el cerebro. Estos cambios químicos a su vez, producen reacciones emocionales, colorean nuestras percepciones y condicionas las respuestas a las personas y acontecimientos de nuestra vida.

Desde las neurociencias, podemos considerar que todas las emociones, los recuerdos, las actitudes y los conceptos, están codificados neuronalmente y se interconectan, el resultado es lo que denominamos ―personalidad.

Así como las células del cuerpo se juntan e interrelacionan para producir un organismo en funcionamiento, de igual manera todas las redes neuronales se interrelacionan o asocian para producir esta entidad que llamamos nuestra personalidad..

Sabemos que lo que nos diferencia de otras especies es el lóbulo frontal, y su proporción con respecto al cerebro. Este lóbulo frontal es un área del cerebro que nos permite centralizar la atención y concentrarnos. Es crucial para la toma de decisiones y para mantener firmes las intenciones, nos permite extraer información del medio que nos rodea y de nuestro depósito de recuerdos, procesarla y tomar decisiones o realizar elecciones a partir de las decisiones y elecciones pasadas. Ahora, estas elecciones en su mayoría no son libres, son respuestas condicionadas, aprendidas, automáticas, a los estímulos. O sea que, frente al estímulo, en vez de responder, generalmente repetimos, reaccionamos.

Pero hay otra manera de funcionar que es respondiendo: cuando nos convertimos en observador de los estímulos, tomamos distancia, nos alejamos de la conducta habitual. El lóbulo frontal toma la información que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida mediante la experiencia, y los datos intelectuales facticos.

Cuando reaccionamos, las redes neuronales biológicas realizan adicción, el cerebro reacciona ante su medio, y ciertos aspectos del cerebro se vuelven centros automáticos que hacen que el cuerpo responda.

En el caso de elegir la respuesta, la conciencia se mueve por el cerebro y lo utiliza para examinar sus opciones y posibilidades. En lugar que el cerebro funcione en piloto automático y nos dirija, somos nosotros que lo utilizamos, como un instrumento. La conciencia comienza a tener dominio sobre el cuerpo.

Son nuestros pensamientos que provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamiento y sensaciones.

Las neurociencias están demostrando que cuando aprendemos como se crean esos malos hábitos, no solo podemos romperlos, sino también reprogramar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.

Los genes son como interruptores y el estado químico en el que vivimos, hace que algunos estén encendidos y otros apagados. Cada vez que pensamos, fabricamos sustancias químicas, y estas actúan como señales que nos permiten sentir exactamente como estábamos pensando. Por eso, si tienes un pensamiento de preocupación, al poco rato, te sientes preocupado.

Hay que comprender que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que pensamos, empezamos a pensar de la manera en que sentimos. Esto es importante tenerlo en cuenta en el funcionamiento diario.

Este mecanismo produce más química de tensión, y nos costara salir del estado emocional en el que nos encontramos. Entramos en un círculo vicioso, como dice Joe Dispenza, entramos en un ―estado de ser, la repetición de estas señales, hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Y luego nos creemos ser el estado y decimos: soy una persona preocupada, infeliz, negativa, llena de resentimiento, miedosa, etc.

Así lo que hacemos es memorizar la continuidad química y definirnos de esa manera. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan en el torrente sanguíneo, rodeando nuestras células o inundando nuestro cerebro. Cualquier perturbación en esta composición química constante, regular y confortable para nuestro cuerpo, dará como resultado un malestar.

Algo que podemos hacer es cambiar la química mediante el cambio de pensamientos, pero no se trata solo de cambiar la química cerebral, hemos de cambiar también los circuitos cerebrales y redes neuronales. Al enseñar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente.

El principio de las neurociencias es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona, ante una situación por más nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir repite el mismo pensamiento una y otra vez, y da las mismas respuestas. Su cerebro no cambia y vive la misma mente cada día.

Conviene aprender a interrumpir esos ciclos a través del proceso de ser cada vez más conscientes y de experimentar que podemos cambiar el cerebro, y esto es posible gracias a la neuroplasticidad cerebral, que no es otra cosa que poner en actividad la neurogénesis, entendida como la capacidad de modificar y desarrollar el cerebro.

Las emociones y los sentimientos son el producto final, resultado de nuestras experiencias que están internalizadas en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se repite el mismo proceso químico una y otra vez.

El solo hecho de recordar, es capaz de poner en marcha las reacciones químicas del cerebro. El tema es ¿realmente quieres cambiar?

Se trata de desaprender y reaprender. A medida que vamos pensando menos en una situación que está grabada en nuestro cerebro en forma de red, la conexión con ella se reduce hasta que pierde fuerza.

Los pensamientos saludables tienen un efecto intenso sobre el comportamiento y los genes. Cuando decidimos cambiar un pensamiento, una creencia o una respuesta emocional frente a cualquier estímulo, debemos cambiar o modificar la red neuronal que se instaló en nuestro cerebro producto de experiencias o informaciones que hemos recibido.


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La importancia de lo que sentimos y pensamos en la salud


Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos de asociación e interacción de las células nerviosas del cerebro, que a su vez se comunican mediante fibras nerviosas y hormonas con el sistema inmunitario y las glándulas de secreción interna.

La gran cantidad de estímulos capaces de modificar el curso de nuestra biología, recién se está comenzando a reconocer en el ámbito científico y gracias a esta concientización, podemos decir que muchas enfermedades tendrán una evolución diferente si empleamos más recursos propios. Todo puede transformarse en oportunidades.

Numerosas investigaciones científicas demuestran lo que todos necesitamos saber para enfrentar cualquier crisis, inclusive una enfermedad considerada incurable por la medicina, lo cual no debe confundirse con la incurabilidad de un paciente.


Gracias a estas investigaciones que ha hecho la PNEI, podemos decir a manera de resumen que:

· Contamos con un enorme potencial para sanar las heridas del cuerpo y del alma.

· Es posible una remisión espontánea, que es la mejoría o la curación inesperada de una enfermedad que debería tener otro curso sin mediar intervención médica. Este tema es de gran interés reciente en la ciencia médica.

· El cuerpo y la mente están intrínsecamente ligados y su interacción ejerce a cada segundo una profunda influencia sobre la salud y la enfermedad, sobre la vida y la muerte.

· Las emociones reprimidas vulneran nuestro sistema inmune, igual que el estrés y las creencias insalubres que se instalan en nuestro cerebro en forma de redes neuronales, determinando respuestas adictivas a nuestra forma de percibir y reaccionar en la vida.

· Las emociones y creencias pueden controlar el comportamiento y la actividad genética, y por tanto, el desarrollo de nuestras vidas.

· Podemos adquirir plasticidad biológica y biopsicosocial para enfrentar situaciones adversas y salir fortalecidos tornándonos resilientes, entendiendo por resiliencia a la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas.

· Los tratamientos basados en la medicina biopsicosocial, que atienden las necesidades emocionales, cognitivas, físicas, nutricionales, vinculares, inconscientes, espirituales y energéticas, pueden no solo mejorar la vida de las personas con enfermedades graves, sino también modificar el curso de la enfermedad.

· Una de las mejores maneras de enfrentar cualquier enfermedad, especialmente grave, es aceptar su diagnóstico, pero rechazar el pronóstico condenatorio. Hay médicos que por no dar falsas esperanzas a sus pacientes, lo que logran es darles falsas desesperanzas.

· Actitudes, hábitos y estados emocionales, (desde el amor hasta la compasión, y desde el miedo hasta el resentimiento o la rabia), pueden desencadenar reacciones que afectan la química interna optimizando o debilitando nuestro estado funcional.

· La participación de un paciente en la recuperación, no es algo alternativo, ni complementario: es vital.

· La salud y el bienestar se sostienen sobre un banco de tres patas: la primera son los fármacos, la segunda la cirugía y los procedimientos clínicos y, la tercera, el autocuidado de la persona.

· Nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones. Cuando aprendemos como se crean esos malos hábitos que nos condenan como tumbas instaladas en nuestro cerebro, no solo podemos acabar con ellos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.

· El cuerpo nos avisa permanentemente cuando algo de lo que pensamos, sentimos o imaginamos es “bueno” o “malo” para nuestra biología, a través de los indicadores somáticos de bienestar o malestar que, generalmente ignoramos.

· Cada ser humano puede estimular sustancias químicas específicas (drogas endógenas), con la ayuda de métodos personalizados que pueden modificar el curso de su biología. Estas drogas endógenas abarcan desde estimulantes, antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos, etc. Es un área muy rica y poco difundida. (S. M. Marusso)



Es importante conocer nuestra mente, pues de ahí surgen nuestras limitaciones. Nuestra mente y nuestro cerebro “conversan” permanentemente con nuestro cuerpo, esta conversación es la que estudia la Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI).

La PNIE, se refiere al estudio de las interacciones entre los procesos de adaptación de conducta, neuronales, neuroendocrinos y los inmunológicos.

Su premisa principal es que la homeóstasis (equilibrio) es un proceso integrado que involucra las interacciones entre los sistemas nerviosos, endocrino e inmune.

Toda esta extraordinaria maquinaria neuro-inmuno-endocrinológica, está permanentemente a nuestras órdenes y cada uno de nosotros, de manera consciente o no, la estamos movilizando segundo a segundo.

El cerebro es el que coordina y envía sus órdenes a través del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y pone en marcha la secreción de una serie de hormonas que alcanzan los linfocitos que, en última instancia, son los que transmiten las órdenes. Y también, a través del sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático, al que el sistema inmunitario presta especial atención y escucha en cada momento.

Nuestros pensamientos, actitudes y creencias, crean las condiciones de nuestro cuerpo a través de los sistemas de control homeostático de nuestro organismo: sistemas nervioso, endócrino e inmunitario.

El estado emocional filtra y modula la percepción para que los estímulos ambientales, los factores psicosociales, los estresores que vivimos y en general todo aquello que nos importa, produzcan un determinado tipo de impacto sobre el cerebro.

Este utiliza por un lado el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y por el otro el sistema nervioso vegetativo, para comunicarse con el sistema inmunitario.

Los intermediarios son las moléculas de información (como las llamó Candace Pert) que corresponden a cada uno de estos sistemas: las hormonas del sistema endócrino, los neurotransmisores del sistema nervioso y las linfocinas del sistema inmunitario.

En sentido inverso también funciona, ya que la comunicación es bidireccional: el sistema inmunitario recoge información periférica de estresores infecciosos o inflamatorios radicados en cualquier órgano o tejido del cuerpo, y a través de la secreción de linfocinas informa lo que ocurre en el cerebro, el cual con la información adecuada, pone en marcha las correspondientes estrategias de comportamiento.

O sea que los efectos del comportamiento están mediados por las linfocinas del sistema inmunitario, ya sea el estresor infeccioso-inflamatorio (en el sentido sistema inmunitario-sistema nervioso) o bien ambiental-psicológico (en el sentido sistema nervioso-sistema inmunitario) en ambos casos, el sistema de respuesta es común.

El sistema nervioso modula el sistema inmunitario y viceversa: el sistema inmunitario informa al sistema nervioso.

Esa conversación nunca cesa ni siquiera cuando dormimos y menos aun cuando nos quedamos con poca energía, en estos casos es cuando nuestro sistema inmunitario se apodera de ella totalmente, justo cuando más la necesita para desempeñar su trabajo en esos momentos de enfermedad o depresión.

El sistema inmune se pasa el tiempo escuchando nuestros monólogos y su respuesta está condicionada por los pensamientos.


De ahí la importancia de un proceso terapéutico donde puedas conocer el sistema de creencias que hace que vivas de la manera que lo haces, y poder elegir cambiar las creencias limitantes, investigando la programación de la niñez y aprendiendo a gestionar el mundo emocional, desarrollando una inteligencia emocional que es tan importante para tu calidad de vida y de las relaciones.

No es necesario llegar a estar enfermo para hacer estos cambios internos y mejorar la calidad de vida.


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viernes, 9 de junio de 2023

Beneficios de la práctica del Agradecimiento


Practicar, entrenarse en el agradecimiento es altamente beneficioso para nuestra salud; cuando agradecemos se activa la liberación de hormonas como la dopamina, la serotonina y las endorfinas, estimulando la activación de nuestro sistema inmunológico. 

Prácticas sencillas que pueden orientarte para emprender el camino del agradecimiento: 

1) Agradece

 Incluso si tu viaje de gratitud comienza y termina agradeciendo a las personas que están en tu entorno más cercano o con las que comúnmente te relacionas en tus interacciones cotidianas.
Hay una manera correcta de hacerlo: levanta la vista de tu teléfono y establece contacto visual. Ten presente que estás tratando con un ser humano que tiene familia, aspiraciones y recuerdos embarazosos.
Tomarse un momento para conectar con la persona que nos atiende, puede ayudarnos a apreciar a las personas con las que interactuamos a diario. Ese pequeño momento de conexión, es muy importante ya que puede hacernos sentir felices y agradecidos. 


2) Tómate un tiempo para saborear

 En nuestro apuro por terminar lo que comemos o tomamos mientras nos preparamos para el trabajo, tomamos el metro o tomamos notas en una reunión de oficina, a menudo olvidamos reducir la velocidad y realmente nos damos cuenta de lo que estamos ingiriendo. Regálate unos minutos y permítete saborear el bocado que acabas de llevarte a la boca, o el sorbo de lo que te estás tomando. 
Intenta percibir la textura, el sabor y los mínimos detalles de eso que comes o bebes. Hacer este ejercicio, nos enseña la importancia de saborear, el arte de reducir la velocidad en lugar de consumir en piloto automático. 
La idea de saborear es muy importante para la gratitud, hay investigaciones que hablan de cómo la gratitud consiste en tomarse un momento y aferrarse a él el mayor tiempo posible, y ralentizar el tiempo para que la vida no transcurra en una gran nebulosa, como suele suceder.


3) Encuentra las obras maestras ocultas a tu alrededor

Por ejemplo, cuando consideras todo lo que hay en una taza de café (los granos de café, el azúcar, la leche), es fácil pasar por alto la taza que lo contiene. Cuando damos por sentado las cosas y vamos por la vida en piloto automático nos perdemos infinidad de detalles que pueden ser realmente maravillosos y por los cuales podemos sentirnos agradecidos. Hay cientos de obras maestras a nuestro alrededor que damos por sentado. 
Al tomarnos el tiempo para notar las pequeñas cosas, podemos cultivar la sensación de asombro y enriquecer nuestras vidas. 


4) Finge hasta que lo sientas 

Cuando te aventuras en esta misión de practicar el agradecimiento a diario, puede ocurrir que de repente esta misión crece, se expande más allá de tus fronteras, y empiezas a notar el impacto que el agradecimiento tiene en las personas que están en tu entorno, y cómo esto afecta tu vida. Si actúas como si estuvieras agradecido, eventualmente te volverás agradecido de verdad. 
Puede ocurrir que cuando inicias tu camino en esta misión, sientas alguna dificultad, o no estés de humor para agradecer y tengas que hacer un pequeño esfuerzo para completar tu misión diaria. Pero continuar el camino pese a las resistencias, que seguro afrontarás, rendirá sus frutos. 
Si actúas como si estuvieras agradecido, eventualmente te vuelves agradecido de verdad. Nuestras acciones también inciden sobre nuestra mente. Muy a menudo pensamos que el pensamiento cambia el comportamiento, pero el comportamiento a menudo cambia nuestro pensamiento. 


5) Convierte los buenos deseos en acción

 Por cada persona a la que agradeces, pueden aparecer muchas otras a las que expresar gratitud. Tal vez, con la práctica, nos demos cuenta de que, a veces, la mejor manera de expresar gratitud es inspirando a otras personas a cambiar. 
La investigación muestra que cuanto más agradecido nos sentimos, más probabilidades tenemos de ayudar a los demás.
 Cuando estás atravesando un momento crítico en tu vida, a menudo estás más concentrado en tus propias necesidades que en las de las personas que te rodean. Pero la práctica de la gratitud hace que quieras compartir todos los dones que recibes a diario.




miércoles, 7 de junio de 2023

¿Qué sabes sobre respiración?


Desde la primera respiración al nacer hasta el último aliento que sale de nuestro cuerpo al morir, respirar es algo que el cuerpo sabe cómo hacer para asegurar nuestra supervivencia básica.

Esta respiración automática te permite sobrevivir, pero cuando se bloquea o limita a través del hábito, esa respiración que en un tiempo realizabas tan cómoda, se vuelve automáticamente restringida y distorsionada. Esta respiración alterada de modo inconsciente, te permite sobrevivir pero no te deja desarrollarte, por ello es necesario información.

La respiración afecta a los sistemas respiratorio, cardíaco, vascular, neurológico, gastrointestinal, muscular y psíquico, y también tiene un efecto general sobre el sueño, la memoria, el nivel de energía y la concentración.

Todo lo que hacemos, el ritmo que mantenemos, los sentimientos que experimentamos y las elecciones que realizamos, están influidos por la respiración.

Cuando nos enfrentamos con niveles de estrés psicológico, físico y biológico, nos sentimos agotados, sentimos tensión y ansiedad que acompañan este estado de sobrecarga; buscamos soluciones en teorías y estrategias complicadas, pero es raro que nos detengamos a analizar conceptos mas sencillos y fundamentales.

El proceso de la respiración, está en el centro de toda acción y reacción que realizamos o recibimos, y por consiguiente, al volver a él, vamos al núcleo de la respuesta de estrés. Mediante la mejora de la calidad de nuestra respiración podemos sentir su impacto positivo en todos los aspectos de nuestro ser.

En la actualidad, los estudios médicos y científicos demuestran una y otra vez lo que las tradiciones orientales han sabido durante siglos: cuando respiramos bien, creamos las condiciones óptimas para la salud y el bienestar, y cuando no lo hacemos así, sentamos las bases para afecciones como la tensión sanguínea alta, insuficiencia cardiaca, ansiedad, estrés, etc.

Si observamos un bebé, respira con todo el cuerpo, con cada célula; todos sus huesos, músculos órganos se mueven con cada respiración.

Cuando niños respirábamos con el vientre blando y relajado, y gracias a esto, teníamos un suministro de energía abundante.

Luego de adultos, aprendimos pautas respiratorias deficientes y buscamos modos de despertar es vitalidad, inclinándonos a estimulantes artificiales como la cafeína, el azúcar, la nicotina, el alcohol, o vitaminas y hierbas, luego la agitación que resulta de estimulantes artificiales, nos lleva a recurrir a tranquilizantes y pastillas para dormir, y entramos en un círculo vicioso de altibajos; o bien, buscamos satisfacciones como la obsesión al trabajo, al sexo, a posesiones materiales, para estimularnos de manera momentánea. Sospechamos que podríamos sentirnos mejor, con más energía, más serenos, y que en nuestra vida falta algo, no muy definido.

Curiosamente, la respuesta para recuperar esta vitalidad dinámica está dentro de nosotros: la respiración.

La respiración es el recurso de mas fácil acceso que tenemos para generar y mantener la energía vital.

Respirar es una de cosas más simples del mundo, pero por ello, no es tan fácil.

La mayoría de las personas, no sabe que respira mal, y menos aún las consecuencias de restringir este proceso vital fundamental.

Se ha descubierto que la terapia respiratoria, a veces combinada con prácticas curativas como el biofeedback o el yoga, alivia (y en ocasiones cura) las migrañas, los estados de dolor crónico, la hipertensión, la epilepsia, el asma, los ataques de pánico, dolencias cardíacas.

Las técnicas respiratorias también se utilizan para ayudar a entrar en un estado de relajación, estados meditativos a quienes padecen enfermedades terminales, para aliviar la tensión, la ansiedad y el dolor.

Cuando respiramos de manera relajada, pasamos de un estado metabólico destructivo, a uno constructivo. Este cambio de funcionar en un estilo de estrés crónico a otro de alerta relajado, puede afectar a la síntesis de proteínas, grasas y carbohidratos, aumentar la producción de células por la activación del sistema inmune, y favorecer la regeneración ósea y el crecimiento, además de mejorar los procesos celular, hormonal y psicológico.

Experimentamos las ventajas de estos cambios químicos, celulares y neurológicos con un nivel mas subjetivo en el modo en el que sentimos y pensamos.

Las personas que practican la respiración abierta a través de las artes curativas como el Tai Chi, el Yoga, o la Meditación consciente, son recompensadas con una mejora en la salud, y parecen tener una relación diferente con los elementos estresantes de la vida. Son capaces de permanecer serenas y centradas en medio del caos aparente.

Cuando la mente llega a estar más despejada y las emociones se vuelven mas equilibradas a través de la respiración serena y regular, aumenta la salud, bienestar y la sensación de paz interior.

La respiración sube y baja constantemente, ENTRA Y SALE DEL CUERPO. Cuando es plena, se producen una serie de movimientos poderosos y sutiles a la vez, que masajean nuestros órganos internos, hacen vibrar a nuestras articulaciones y tonifican y aflojan alternadamente los músculos.

Una de las formas más fáciles para percibir ese flujo de la respiración, es aprendiendo a reconocer los movimientos básicos del cuerpo durante la respiración.

Cuando las dificultades de la vida parecen inmanejables, o cuando las cosas no salen tan bien como se pensaba, podemos tratar de interrumpir el curso natural de los acontecimientos restringiendo inconscientemente esos movimientos, es como intentar poner la vida bajo nuestro control.


Exploración: ¿Dónde siento mi respiración, cómo es?

Son las células quienes desean la respiración. Cuando el aire entra en nuestro cuerpo, pasa por una serie de tubos y órganos hasta llegar a las células. Las células necesitan energía y la consiguen a través de los nutrientes que ingerimos y por medio del suministro constante de oxígeno.

El oxígeno es llevado por la hemoglobina de la sangre a los capilares diminutos y de allí a los tejidos, se intercambia por dióxido de carbono. Esta sangre desoxigenada (color azulino) vuelve a fluir a través de las venas, recorriendo vasos sanguíneos cada vez mas grandes, hasta llegar al corazón, donde una vez más es bombeada hacia los pulmones para recibir oxígeno fresco. Pulmones y corazón trabajan en sincronía para que el oxígeno circule por el cuerpo, pero son los músculos respiratorios los que realmente hacen que el aire entre en el cuerpo.


Músculos primarios:

- El principal es el diafragma (70% del esfuerzo)

- Los intercostales

- Los abdominales



Músculos secundarios:

- Escalenos

- Pectoral

- Esternocleidomastoideo

- Trapecio superior



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martes, 9 de mayo de 2023

AUTOESTIMA / MAITRI- METTA

 

En la cultura occidental, el amor hacia nosotros mismos es bastante condicional, le solemos llamar “autoestima”. Depende del resultado obtenido, si las cosas nos van “bien”, o como nosotros queremos y esperamos,  nos sentimos contentos, nos aplaudimos, etc., pero si las cosas no salen como pensamos que deberían salir, según nuestras expectativas, nos reprochamos, nos enojamos, criticamos y pensamos que lo hemos hecho mal; sale nuestro “crítico interno” diciendo que deberíamos haberlo hecho de otra manera, que por qué lo hicimos así, etc.

Ponemos muchas condiciones a la hora de amarnos a nosotros mismos, no sabemos hacerlo, no nos lo enseñan porque nuestros padres/educadores tampoco saben cómo se hace; confundimos amarnos con ser egoístas, y no tiene nada que ver, se trata de salud, pues si no nos amamos a nosotros mismos, ¿qué es lo que damos a los demás?; damos desde nuestras carencias y esperamos inconscientemente que la otra persona  cubra nuestras  necesidades de afecto, de respeto, de valoración, de atención, etc., al no saber hacerlo por nosotros mismos. Esto dificulta es poder compartir sanamente y establecer relaciones más saludables. Se trata de aprender a hacerlo.

Habitualmente nos cuesta  aceptarnos tal y como  funcionamos,  y  a partir de esa aceptación,  cambiar lo que se pueda para una vida más saludable.

“De todos los juicios que entablamos en la vida, ninguno es tan importante como el que entablamos sobre nosotros mismos, ya que ese juicio afecta al propio núcleo de nuestra existencia.”  N. Branden

Si nos observamos, veremos que convivimos diariamente con una “voz interior” que nos cuestiona, nos critica, nos incordia, pero también que tiene la posibilidad de perdonarnos, de comprendernos, de darnos fuerza y ánimo cuando hace falta, y de aceptarnos tal y como somos.

La autoestima no es mirarse al espejo y repetirse convencido lo guapo que soy, lo inteligente que soy, repetirse que todo va a salir bien hoy… no se trata de engañarnos a nosotros mismos para que nos queramos según esas condiciones, sino que se trata de quererse aunque uno no se vea guapo, ni tan inteligente como le gustaría; se trata de  perdonarnos aunque hayamos actuando de una manera que no nos gusta; se trata de  aceptar nuestras limitaciones, carencias, emociones “negativas” y se trata de no dejar que las demás personas,  nos falten al respeto, por sabernos personas con el mismo derecho que todas a ser tratadas con dignidad.

Entonces,  la autoestima es quererse sin condiciones, tener la libertad de elegir, de ser fiel a nuestras convicciones y a nuestros sentimientos.

A veces no es tan fácil, pues en la infancia hay personas que se han sentido invisibles ante sus progenitores (entendiendo que los padres hacen lo mejor que saben y pueden, aunque sus conductas no beneficien el desarrollo del niño), o han recibido mensajes desde muy pequeños que transmiten inseguridad, temor e incluso odio: “Si te portas mal, no te quiero”, “eres torpe”, “eres malo”, “eres terrible”, etc., son palabras determinantes que no contribuyen a entablar una relación buena con nosotros mismos, sino que, se hace más difícil poder tener un autoconcepto amable, positivo, respetuoso en el futuro de adulto.

La mayoría de nosotros nos hemos criado en una infraestructura socio-cultural que va elaborando un sistema psicológico autocastigador: nos censuramos, nos criticamos, nos peleamos con aquellas partes de nosotros que no se ajustan al ideal de cómo quisiéramos ser. Y a veces, aborrecemos los aspectos internos que impliquen fallarle al parámetro de lo que entendemos que Dios quiere de nosotros, según nuestras creencias religiosas nos lo impongan, generando a veces una lucha contra lo que no se debería sentir, ni pensar. 

Esta fricción interna suele acentuarse, paradójicamente, en quienes aspiran a ser buenas personas, con anhelos espirituales: quieren ser lo mejor posible, dañar al otro lo menos posible, llevar una vida lo más honesta y digna posible... y esto suele derivar en que esa persona muchas veces sea cruel consigo misma,  que se manifieste como alguien nefasto para consigo mismo como no  lo hace, ni lo haría para con los demás.

 

Existe en el Budismo tibetano,  una palabra  que es mucho más rica para nombrar el amor hacia nosotros mismos: MAITRI (sánscrito)

Se traduce como “amor/amistad incondicional hacia quien uno es”.  Maitri no es solo una definición conceptual, es ante todo una práctica cotidiana a entrenar en el monasterio de la vida cotidiana.

También se le llama METTA (Pali), que significa «bondad amorosa» o «amor incondicional», y se refiere al amor universal que, a diferencia del amor romántico, se extiende a todos los seres vivos.

La práctica de Maitri implica como fundamento esencial una actitud gentil hacia sí mismo. Inclusive ante algo que no nos gusta de nosotros, ante algo que acabamos de hacer torpemente..., tenerse paciencia, como la tendríamos con cualquier ser querido. Es importante auto-observarse para detectar cuando sale esa parte crítica interna y poder aprender a aceptar lo que es.

Se trata de aprender el arte de bien-tratarse en la vida cotidiana, sin auto-exigencias y con  amorosidad,  con el objetivo de vivir en calma, con mayor bienestar y lucidez, bastante diferente  a lo que practicamos  en  nuestra cultura occidental.

Cultivar  un trato amable y delicado hacia lo que somos y quiénes somos, en una actitud cotidiana de benevolencia, significa  evitar la violencia contra uno mismo, el maltratarnos psicológicamente, pues lo único que genera es  bajar nuestra autoestima y amargarnos la vida. Se trata de mirar  nuestro interior con compasión, para poder vivir así con bondad, gentileza y paz. 

Este proceso de contemplación interior empieza con una mirada compasiva hacia aquello que emerge mientras vamos tomando conciencia de lo que somos y hacemos.

Respecto de nuestras emociones y sentimientos menos gratos de ver, aceptarlos implica admitirlos y darles lugar, gestionarlos,  pues tienen un sentido en nuestro equilibrio psicológico. Si no investigamos ese  mensaje que la emoción nos trae para decodificar... rompemos ese equilibrio y matamos al mensajero. Esto implicará que tomaremos decisiones y organizaremos conductas en base a sólo una parte de la realidad. Por ende, serán conductas y decisiones muy probablemente disfuncionales, desde su parcialidad.

El autorechazo engendra automanipulación emocional: no debería tener resentimiento, y entonces forcejeo con eso que siento, tratando de cambiarlo. La paradoja es que es inviable tratar de cambiar algo contra lo cual uno está peleando. La resistencia engendra violencia interna: me resisto a que las cosas sean como son, me resisto a la realidad, me resisto a sentir lo que siento...

Cuando  nos disponemos a  observar todo lo que sentimos, vamos pudiendo ver objetivamente lo que se mueve dentro nuestro, sin auto-manipularnos.

La no-resistencia a ningún contenido interno produce una autorregulación de la psique, y, con ello, la opción de una conducta integrada y congruente.

La conducta no será salvaje, descontrolada, inadaptada, sino, por el contrario, al dar cabida a todo lo que sentimos, los sentires se compensarán entre sí, generando un equilibrio coherente.

Por ejemplo: aceptamos nuestro enojo ante una persona, le damos lugar a esa emoción, sin disfrazarla, sin autoprohibírsela. Simplemente, la dejamos ser dentro nuestro, percibiendo que estamos fastidiados. Pero ese enojo no estará aislado dentro nuestro: los sentires no tienen exclusión entre sí, por lo cual simultáneamente, ante un mismo estímulo, sentimos muchas sensaciones y emociones diferentes. Siguiendo el ejemplo, quizás también sintamos afecto o respeto por esa persona, o compasión. Así, esos sentimientos se regularán entre sí, a partir de nuestra actitud de no excluir a ninguno de ellos: el afecto, el respeto la compasión cumplirán con la misión de balancear la emoción enojosa, dándole a ese enojo la medida justa y sana de su expresión (por ejemplo, manifestándolo maduramente poniendo un límite). La no-exclusión permite el equilibrio interno.

Cuando no luchamos con lo que sentimos, y le damos cabida a todo lo que es, la agitación disminuye, la lucha interna va cesando, y vamos encontrando un lugar interno que no participa de ese revuelo: un eje de calma en medio de la tormenta, "el ojo del huracán". A esto se le llama  desidentificación.

Estar identificado con un estado emocional implica estar obnubilado por él: me creo ser eso.  "Identificado" significa que creo que esa es mi identidad: yo soy mi dolor, yo soy mi angustia, yo soy mi enojo.

Poder desidentificarse hace que, al tomar distancia de eso que siento, al desinvolucrarme de eso en lo cual estoy envuelto, vea eso que siento en el contexto más amplio, y es que soy mucho más que eso: soy muchas más emociones que esa, muchos otros estados, y a la vez, ninguno de ellos, pues lo que verdaderamente es en mí, es  conciencia primigenia que está detrás de todos los estados, de todas las emociones (que no son más que contenidos de esa conciencia, y, por ello, elementos transitorios, impermanentes, como lo vemos en Mindfulness).

Ese Observador es como un estrato más profundo, por debajo de las agitadas olas del mar. Es lo permanente detrás de la impermanencia, como lo señala la Psicología de Oriente. 

Dice Gendlin (Focussing):

"Aquello que es rechazado y no es sentido, permanece igual. Al sentirlo, cambia. La mayor parte de las personas no saben esto. Piensan que al no permitirse sentir lo negativo se vuelven buenos. Al contrario, eso hace que los sentimientos negativos permanezcan estáticos, iguales año tras año. El sentirlos durante unos minutos en tu cuerpo les permite cambiar. Si hay algo en ti que sea malo, enfermo o poco razonable, déjalo existir interiormente y respira. Sólo así podrá evolucionar y adquirir la forma que necesite.

"Dejarlo ser" no significa actuarlo. "Dejar ser" mi enojo y mi sensación de querer dañar a alguien no es pasar a la acción eso que siento. Por el contrario: lo más probable es que si no me permito sentirlo y reconocerlo tal como lo siento, de un modo u otro eso "se actúe por sí solo", compulsivamente, disparando conductas automáticas desde lo inconsciente reprimido.”

 

La práctica del Maitri, permite aprender a escuchar a nuestro cuerpo, calmar la mente, restaurar el fluir natural de la energía hasta fortalecernos y conseguir lo que estamos buscando, que es amarnos a nosotros mismos.

Maitri es un proceso muy  íntimo y personal, es practicar la Plena Conciencia y observarse y preguntarse: 

¿Qué es  bueno para mí?

No se trata de lo que uno tiene ganas de hacer, sino lo que es bueno para uno en ese momento, lo cual muchas veces no es lo que solemos hacer.

Se trata de siendo muy honestos con nosotros mismos preguntarnos si eso que elegimos hacer es bueno para nosotros, nos reportara algún aprendizaje, y no quiere decir que no nos cueste, pero es tratarnos amorosamente.

Quizá se trate de terminar un emprendimiento, una carrera, terminar con una relación que nos daña, cambiar hábitos alimentarios, comprometernos con el trabajo, implementar más actividad física, o también se puede tratar de dejar de ser tan autoexigentes, cuidar un vínculo que es importante para uno, descansar, trabajar menos horas, aceptar aspectos nuestros que no nos agradan,  etc.

 


Lo importante es desde dónde hacemos lo que hacemos.

¿Es una elección lúcida,  o estamos decidiendo desde partes nuestras menos crecidas, más infantiles, condicionadas?:

Una parte perezosa que tiende a postergar; una parte autoexigente que no puede parar de trabajar, o que no me permite descansar; o una parte miedosa que me bloquea para avanzar; una parte orgullosa que no me permite ceder; o una parte temerosa que no me permite poner límites, etc.

Es importante aprender a observarse para conocer lo que funciona en uno y ver desde dónde estamos actuando, siendo pacientes y benévolos con nosotros mismos.

Poder discernir cuándo nos estamos engañando y cuándo nos decimos la verdad a la hora de  tratamos bien.

Se trata de ser honestos con nosotros mismos y aceptarnos con nuestras luces y nuestras sombras. Aplicar el Maitri en cada decisión que tomamos, en cada diálogo interno que tenemos, en cada límite que nos ponemos y en cada acción que emprendemos.

Es una actitud de autocuidado, que no depende de los  resultados obtenidos, nos amamos incondicionalmente sea cual fuere el resultado, sea que nos agrade o que no nos guste el resultado.

 

En nuestra cultura, la palabra autoestima tiene una connotación más superficial, tenemos autoestima cuando nos sentimos exitosos, que las cosas salen como queremos, cuando hemos mejorado nuestra imagen física, cuando recibimos afecto de las otras personas, cuando nos reconocen en el trabajo, cuando un proyecto nos sale bien; entonces, la autoestima  sube o  baja dependiendo de los resultados obtenidos.

Más que amarnos y darnos un buen trato, nos estamos  evaluando a nosotros mismos todo el tiempo, emitimos juicios y en función de ellos nos queremos o no, ponemos condiciones al amor hacia nosotros mismos.

La paradoja es que cuando la autoestima se nos baja, buscamos subirla a cualquier precio y sin amor hacia uno mismo,  pues dejamos de ser auténticos para agradar a otros,  nos sometemos a dietas estrictas para bajar de peso, seguimos valores de otros que atentan contra nosotros mismos, etc., por ello es importante desarrollar lo que en Psicología Transpersonal y en las tradiciones de oriente le llaman el “discernimiento”: Viveka, para aprender a diferenciar lo auténtico de lo superficial y tratarnos bien, con amor.

Se suele creer que amarse es darse los gustos, comprando cosas que creemos que necesitamos y comiendo cosas solo para gratificarnos, aunque no nos caiga bien,  hacemos cosas por otras personas que luego nos sientan mal.

Es habitual autocastigarnos con un trato duro, agresivo, exigiéndonos constantemente esfuerzos que van más allá de nuestros límites, pues creemos que de otra manera, no conseguiremos nuestro propósito.

Sin embargo, cuanto más estrés tenemos, más errores  cometemos, así como las posibilidades de sufrir tanto física, como psicológicamente. Por ello, por el bien de nuestra salud, conviene entrenar una actitud compasiva hacia nosotros.

 

El Maitri impulsa la autoindulgencia, la autocompasión, la amistad incondicional con nosotros mismos.

Amarse a uno mismo, pero no bajo el erróneo concepto del egoísmo, sino del amor sano, hará que nos cuidemos de manera más adecuada, a la vez que ayuda a preocuparnos también por nuestros seres queridos.

Ser conscientes de que somos importantes para nosotros mismos, nos ayuda a conocernos mejor y querernos más. Debemos otorgarnos el mismo trato que brindamos a las personas que amamos. El no hacerlo produce un gran costo para nuestro bienestar pues acabaremos maltratándonos y exponiéndonos a situaciones de riesgo.

Es importante conocer nuestras fortalezas y debilidades, asumirlas y estar comprometidos en buscar una mejora y evolución interior y exterior, sin tener que renunciar  a lo que verdaderamente somos.

Maitri va más allá de la autoestima, pues es autovaloración y plena aceptación.

Cuando no sabemos amarnos a nosotros mismos,  no nos aceptamos como somos, rechazamos partes nuestras, nos cuesta ser tolerantes, pacientes también con los demás.

En el caso de Maitri, no sube ni baja como lo hace la autoestima, sino  que es una actitud gentil y amorosa hacia nosotros mismos cualesquiera sean las circunstancias. Supone tener paciencia ante lo que nos cuesta, reconocer nuestras limitaciones, aceptar lo que es sin forzar, sacar dramatismo a lo que nos tomamos demasiado en serio y aprender a reírse de uno mismo cuando cometemos  torpezas.

No se trata de  autoindulgencia, que nos  debilita, por el contrario, el tratarnos bien fortalece  nuestro espíritu.

Maitri implica  tenernos paciencia cuando algo nos  cuesta, cuando no sale como nos gustaría, aprender a reírnos de nosotros mismos y de nuestros errores, más bien es aprender de ellos, es ser tolerantes con nosotros mismos, cambiando lo que se pueda cambiar desde la aceptación primero.

La práctica de hacernos bien a nosotros mismos y elegir lo mejor  para sí requiere constancia, paciencia, tolerancia, perseverancia, compromiso en el proceso de crecimiento, sin pretender lograrlo todo ya mismo, vivenciando la vida como un proceso de aprendizaje.

Es ir entrenando el hábito de amarnos y aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos en cada momento, es practicar la no violencia cuando nos hablamos, cuando decidimos dónde poner nuestra atención y nuestros recursos más valiosos.

Hasta que no nos entrenamos, solemos utilizar la  autoexigencia, la insatisfacción, la autocrítica, pocas veces nos felicitamos por lo que hacemos “bien”, por superar adversidades, por sostenernos enteros y resilientes a pesar de todos los desafíos vitales que hemos tenido que atravesar.

 

Compasión hacia uno mismo.

Se trata de igual que tratamos bien a los demás, hacerlo con nosotros mismos, en especial cuando las cosas no salen como queremos, cuando nos sentimos carentes, desvalorizados, rechazados, etc.

Se trata de aprender a acompañarnos en momentos difíciles, a sostenernos amorosamente, a escucharnos y cubrir saludablemente nuestras necesidades.

Se trata de darnos lo que merecemos, y escucharnos como lo hacemos con un buen amigo, ser nuestros mejores amigos.

Se trata de  practicar el autoamor, la autocompasión, el autocuidado y la ternura.

Solemos esperar que sea el otro quien nos respete, nos valore, nos comprenda,  y no sabemos hacerlo con nosotros mismos.

Maitri no es ego, no  se refiere a ninguna emoción que alimenta nuestras máscaras. Es volver a hacernos amigos, a ser incondicionales, a darnos el tiempo, a tenernos autocompasión, es practicar la no violencia cuando nos hablamos, cuando decidimos dónde poner nuestra atención y nuestros recursos más valiosos. Es también permitirnos el tiempo para recuperarnos.

Sólo con real apreciación, benevolencia, ternura y amor hacia nosotros mismos, podremos irradiar lo mismo hacia los demás y hacia el mundo.

 

Trabajar desde esta mirada del Maitri, va haciendo que, de un modo sano (no narcisista) la validación que a veces buscamos a partir de los demás, nos venga de nosotros mismos, desde nuestro interior.

 

CURSO MAITRI

Amor incondicional hacia uno mismo