jueves, 13 de marzo de 2025

Trátate con amorosidad

 


Somos compasivos con nosotros mismos

cuando somos capaces de vincularnos afectuosamente

con todas las facetas de nuestra persona

y reconocer las necesidades y valores

expresados por cada una de ellas.


Es muy importante cómo nos tratamos a nosotros mismos. Si somos interiormente violentos para con nosotros mismos, es difícil que seamos realmente compasivos con los demás.

Cuando los conceptos negativos que tenemos de nosotros mismos, nos impiden ver nuestra propia belleza, perdemos conexión con nuestro ser.

Por carecer de educación emocional, ante equivocaciones que cometemos, muchas veces sentimos rechazo hacia nosotros mismos, enojo, frustración, y una sensación inconsciente de que merecemos sufrir por lo que hicimos, en lugar de aprovechar la equivocación para aprender, para un crecimiento personal.

Si cuando nos autoevaluamos, sentimos vergüenza o culpa, el aprendizaje estará guiado por el odio hacia nosotros mismos.

Cuando tenemos la intención de comportarnos con más amabilidad y sensibilidad, si los demás perciben que detrás de nuestras acciones hay vergüenza o culpa, es menos probable que aprecien lo que hacemos, que si nos sentimos motivados puramente por el deseo humano de contribuir a la vida.

La expresión “debería”, nos lleva a generar vergüenza y culpa, y está profundamente arraigada en nosotros. Ejemplo “No debería haber hecho eso” o “Debería haberlo imaginado”.

Esta expresión “debería”, implica que no hay otra opción, que no podemos elegir, con lo cual, no aprendemos.

La gente suele decir: “Tengo que dejar de fumar” o bien “Tengo que hacer más ejercicio”, pero siguen resistiéndose a hacerlo porque el destino del ser humano no es la esclavitud.

Los juicios, sean sobre nosotros mismos, o sobre los demás, son expresión de necesidades no satisfechas.

Cuando decimos que alguien se equivoca u obra mal, significa que su manera de actuar, no está en armonía con nuestras necesidades.

Si el juicio es hacia nosotros mismos, lo que decimos es: “No me estoy comportando de una manera armoniosa con mis propias necesidades”.

Si aprendemos a evaluarnos desde esta visión de necesidades sin satisfacer, podremos aprender más que criticándonos.

En vez de juzgarnos o criticarnos, podríamos cubrir nuestras necesidades y hacer algo que nos inspire a cambiar hacia la dirección que nos gustaría, teniendo respeto y autocompasión hacia nosotros mismos.



Puedes aprender mucho más con:



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