viernes, 27 de diciembre de 2024

Algunos consejos de Matthieu Ricard para aprender a meditar y practicar apropiadamente:


1. Una mente sana debe actuar como un espejo, las caras pueden reflejarse en el cristal pero ninguna de ellas se queda fija. Usa la misma técnica con tus pensamientos, déjalos pasar a través de tu mente pero no te obsesiones.

2. Es imposible evitar que los pensamientos surjan, pero concentrarse en un sonido particular o la respiración entrando y saliendo calma la mente y le da mayor claridad. Controlar la mente no se trata de reducir tu libertad, se trata de no ser esclavo de tus pensamientos. Piensa en ello como dirigir tu mente como un bote, en lugar de dejarlo a la deriva.

3. Practica la atención plena, pon atención a las sensaciones de tu respiración estando y saliendo. Si te das cuenta de que tu mente divaga, tráela de vuelta al concentrarte en tu respiración. Esto se conoce como conciencia plena. Puedes aplicarla a otras sensaciones para traerte al ahora en lugar de estar obsesionado con el pasado o el futuro. Puedes enfocarte entonces en el calor, el frío, o los sonidos que percibes.

4. Una vez que hayas adquirido cierta habilidad puedes utilizar eso para cultivar cualidades como la bondad o manejar emociones perturbadoras. Todos hemos sentido un amor que todo lo consume, aunque usualmente dura como 15 segundos, sin embargo puedes cultivar esta vívida sensación amorosa a través de concentrarte en ello durante la meditación.

5. Así como cuando se trata de tocar el piano, practicar durante 20 minutos tiene mucho más impacto a largo plazo que unos pocos segundos. También es importante una práctica regular.

6. Puedes usar la meditación para conquistar emociones negativas. Puedes contemplar tu experiencia como un fuego ardiendo. Si estás consciente de estar enojado, no estás enojado, estás consciente. Estar consciente de la ansiedad no es estar ansioso sino consciente. Si estás consciente de estas emociones dejarás de alimentar el fuego y éstas se apagará.

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viernes, 13 de diciembre de 2024

Beneficios de resignificar tu pasado


Tu pasado influye en tu salud presente, pero no tiene por qué definir quién eres.

La neurociencia muestra que el cerebro es plástico, lo que significa que puede reprogramarse y adaptarse constantemente.

Lo poderoso es que, aunque no puedes cambiar lo que ocurrió, sí puedes modificar cómo lo interpretas. Al trabajar en ello, puedes liberar la carga emocional del pasado, mejorar tu bienestar psicológico y fortalecer tu salud física.

Además, esta transformación fomenta la resiliencia y una mayor claridad en la toma de decisiones.


Beneficios de sanar y resignificar tu historia:

- Reduces el estrés crónico y sus efectos en el cuerpo.

- Mejoras tu salud cardiovascular y sistema inmune.

- Potencias tu capacidad para afrontar desafíos futuros con calma y perspectiva.


Recuerda que invertir en tu salud mental no es un lujo, 
sino una necesidad para vivir plenamente.

La verdadera libertad está en elegir cómo respondemos a lo que nos ocurrió. Cuando tomas el control de tu narrativa, descubres el poder de sanar y evolucionar hacia una mejor versión de ti mismo.



Fuentes:

- Psychological Science: Estudios sobre neuroplasticidad y resiliencia.

- Frontiers in Neuroscience: Artículos sobre la relación entre emociones y salud física.

- Harvard Health Publishing: Recursos sobre cómo las emociones impactan la salud integral.

Tomado: Instituto Hábitos

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Juana María Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
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Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)
      (Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
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Yoga Terapéutico Integral
Especialista en técnicas de reducción del estrés (Mindfulness- Meditación-
        Coherencia Cardíaca- Relajación Guiada, Visualización, Concentración, Contemplación)
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lunes, 25 de noviembre de 2024

El Cerebro y la Compasión

 

Aproximadamente 2300 años atrás el filósofo chino Mencius contaba que la mente de todo ser humano no resiste ver el sufrimiento ajeno.

Este concepto milenario cobra extrema vigencia en la actualidad luego de que la neurociencia comprobara que nuestro cerebro está orientado de “fábrica” hacia la bondad.

En otras palabras, no sentimos compasión solo porque tengamos buena voluntad (aunque esto ayuda mucho), sino porque nuestro cerebro aprendió a ver la bondad como una estrategia de supervivencia.

La compasión es un sentimiento humano que se manifiesta a partir de comprender el sufrimiento de otro. Es mucho más intensa que la empatía por ser la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, sumada al deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo el padecimiento.

Las neurociencias han demostrado que el estado de compasión puede influir sobre los sistemas neurofisiológicos e inmunes. Se empezó a entender el mecanismo de la compasión gracias a Giacomo Rizzolatti, descubridor de las neuronas espejo. Estas células nerviosas se disparan en el cerebro tanto cuando hacemos o sentimos ciertas cosas como cuando vemos que otro las realiza o las sufre. Las neuronas espejo de la ínsula se estimulan y generan en nosotros una sensación penosa cuando observamos a otro sufriendo.

Además se comprobó que quien experimenta compasión, aquieta la actividad de la corteza prefrontal derecha (asociada con estados de ánimo más negativos), y se activan zonas de la corteza prefrontal izquierda, y las redes neurales vinculadas con la empatía, el amor maternal y una mayor conexión entre pensamientos y sentimientos.

Un grupo de científicos liderados por Richard Davidson, profesor de psiquiatría y psicología en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, realizaron un experimento para conocer cómo funciona el cerebro en la compasión.

Para eso estudiaron individuos expertos en meditación y algunos novatos con resonancias magnéticas funcionales (IRMf) mientras pasaban grabaciones con distintos sonidos (por ejemplo, una mujer pidiendo ayuda, un bebé riendo, etc.).

De esta manera mostraron cómo cultivar la amabilidad y la compasión a través de la meditación estimula regiones del cerebro que pueden hacer a una persona más empática hacia otros y confirmaron que las áreas de la ínsula y el sistema límbico son primordiales en la representación de las emociones.

Del mismo modo, la zona temporal parietal del hemisferio derecho está involucrada en procesar la empatía y en percibir los estados emocionales ajenos.

Los investigadores indicaron que es posible sacar partido de la plasticidad del cerebro y entrenarlo para lograr que estas cualidades sean útiles para prevenir la depresión.

Actualmente el interés reside en enseñar técnicas de meditación a niños y adolescentes porque se considera que es una buena aproximación para evitar la agresividad y la violencia.

Muchas tradiciones y culturas utilizan la compasión y la amabilidad para aliviar el sufrimiento del prójimo a través de métodos que incluyen entrenar la concentración, practicar la generosidad y utilizar estrategias cognitivas para visualizar el dolor ajeno, en un proceso que requiere años de práctica (no menos de 10.000 horas). Para esto, lo fundamental es concentrarse en desear el bien ajeno más cercano y, luego, aprender a extender los sentimientos a todos, sin pensar en nadie en concreto.

Lo cierto es que aquellas personas acostumbradas a meditar mostraron mayor facilidad para entender el sufrimiento del otro. Esta actividad, tal vez, sea capaz de cambiar la vida entera de una persona, porque el cerebro adulto puede ser adiestrado para la compasión, como un “músculo” puede fortalecerse.

Si bien hasta ahora se sabía muy poco sobre el potencial humano para cultivar la compasión, un estudio realizado por investigadores del Centro para la Investigación de Mentes Saludables en el Centro Waisman de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, ha demostrado que los adultos pueden prepararse para ser más compasivos.

La investigación, publicada por la revista Psychological Science, analizó si dicho ejercicio podía provocar una conducta más altruista y cambios en los sistemas neuronales subyacentes a la compasión; los resultados obtenidos sugieren que la compasión, al igual que cualquier habilidad física o académica, no es algo estable, sino que se puede mejorar con entrenamiento y práctica.

Además, los mismos científicos señalaron la importancia de formar en compasión y bondad a los niños en las escuelas, a fin de ayudarlos a estar en sintonía con sus propias emociones y las de los demás. También sostuvieron que este entrenamiento podría servir para tratar problemas sociales como la ansiedad social o el comportamiento antisocial, porque cuando una persona avanza en un proceso de transformación emocional surge la necesidad de trabajar sobre la culpa, el perdón inteligente y la búsqueda de la mejor dirección para sus sentimientos compasivos. De hecho, algunas investigaciones recientes en el ámbito de las neurociencias están reportando que la compasión, entendida como la capacidad de acompañar el sufrimiento propio y ajeno, es primordial para producir cambios en la salud y la calidad de vida.

A la prueba de resonancia magnética funcional que se les efectuara a los monjes mientras practicaban la meditación de la compasión, que demostró la activación de redes neuronales asociadas con la felicidad y el bienestar, se le sumó el estudio liderado por Antoine Lutz sobre la activación de circuitos más profundos como los de la ínsula y la amígdala en meditadores de experiencia, y el de Nicholas Van Dam, quien confirmó que el grado de compasión que se siente por uno mismo es más efectivo que cualquier otro sentimiento y útil para mejorar los síntomas de ansiedad y depresión.

Aún no se sabe bien el porqué de todo ello. Solo se intuye que las personas con sufrimiento crónico necesitan dejar de autoexigirse o de lamentarse por lo que les toca transitar, y así perder el “egocentrismo de la enfermedad” para poner sus energías en progresar en aquello que la enfermedad no anula: las capacidades creativas, la vocación de desarrollo y las ansias de madurar.

En alguna medida, “amigarse con los síntomas" ―que no es lo mismo que resignarse― permite encontrar un pequeño espacio para respirar aire nuevo y reconocer que "no son la enfermedad" sino que "la tienen consigo" y, al dejar, poco a poco, de lamerse las heridas “vuelven al ruedo de la vida”, solo por conectarse con este sentimiento de compasión y sus efectos poderosos sobre sí mismo.

La compasión tiene muchas caras; algunas son feroces; otras, coléricas; algunas, tiernas; otras, sabias; por eso, antes de concluir, cito palabras de Séneca: "Preguntémonos, cuando nos cueste trabajo dejarnos conmover, cuán poco felices seríamos si los demás fueran inexorables hacia nosotros.”.

Felizmente, la esperanza de seguir tendiendo puentes entre la espiritualidad y la ciencia continúa vigente.



Bibliografía:
Jackson PL, Meltzoff AN, Decety J. How do we perceive the pain of others? A window into the neural processes involved in empathy. Neuroimage. 2005 Feb 1;24(3):771-9. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15652312
Lutz A, Brefczynski-Lewis J, Johnstone T, Davidson RJ. Regulation of the neural circuitry of emotion by compassion meditation: effects of meditative expertise. PLoS One. 2008 Mar 26;3(3):e1897. doi: 10.1371/journal.pone.0001897. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/18365029/
HT Weng, AS Fox, AJ Shackman, DE Stodola, JZK Caldwell, MC Olson, GM Rogers, RJ Davidson. Compassion training alters altruism and neural responses to suffering. Psychol Sci. 2013 Jul 1; 24(7): 1171–1180. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3713090/
Van Dam NT, Sheppard SC, Forsyth JP, Earleywine M. Self-compassion is a better predictor than mindfulness of symptom severity and quality of life in mixed anxiety and depression. J Anxiety Disord. 2011 Jan;25(1):123-30. doi: 10.1016/j.janxdis.2010.08.011. Epub 2010 Aug 19. https://www.researchgate.net/publication/46219490
René Gallardo Vergara. Naturaleza del Estado de Ánimo. Revista Chilena de Neuropsicología, vol. 1, núm. 1, 2006, pp. 29-40. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=179317886004

Asociación Educar

La ciencia de la felicidad

                                

Los actuales estudios científicos sobre la felicidad van desde las neuroimágenes en la cual se detectan las áreas cerebrales que se activan en los estados felices, hasta la relación entre la felicidad y la inmunología. 

Estudios de neuroimagenes realizados por Richard Davidson en su laboratorio de neurociencia afectiva mostraron que los estados de felicidad estaban relacionados a una intensa actividad de la corteza prefrontal izquierda.  

Asimismo otros estudios han encontrado que la lesión de la corteza prefrontal izquierda produce disminución de las células antitumorales Natural Killer (NK) demostrando que esta región cerebral se encuentra implicada en la regulación positiva de estas células inmunológicas, en otras palabras, la activación de la corteza prefrontal izquierda se relaciona con la activación de las NK.

Estas dos investigaciones investigaciones tomadas en su conjunto nos demuestran que la felicidad y las células antitumorales NK se encuentran íntimamente relacionadas y reguladas por la misma región cerebral, la corteza prefrontal izquierda. 

Como se sabe, las células NK son esenciales en la acción inmunológica contra los tumores. 

En otro estudio,  el grupo de  Davidson  encontró que la predisposición a emociones como la tristeza se relacionaba a una disminución de la respuesta inmunológica en personas que habían sido vacunados contra la influenza, mientras que por el contrario, en las personas que tenían mayor predisposición a  emociones positivas como la alegría o la felicidad se encontró aumento de la respuesta inmunológica frente a las vacunas lo que demuestra que estas emociones predisponen a una fisiología de la salud.

Estos estudios en Psiconeuroinmunología de la felicidad son el fundamento científico para incorporar los programas  de felicidad basados en evidencia en las prácticas de la Medicina Mente Cuerpo.

 

 FACTORES QUE DETERMINAN LA FELICIDAD 

Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California, junto a sus colegas identificaron los factores más importantes que determinan la felicidad y encontraron que del 100% de felicidad el 50% corresponde al “valor de referencia” determinado genéticamente, solamente el 10% corresponde a las circunstancias de la vida (Ej. riqueza, belleza, estado civil, salud)  y el 40% a las actividades deliberadas en nuestra vida para alcanzar la felicidad. 

La “adaptación hedonista” es un término acuñado por los investigadores que explica por qué los estados de felicidad debidos a eventos positivos tienen un periodo de acostumbramiento.  

 

PATRONES DE PENSAMIENTO Y COMPORTAMIENTO DE LAS PERSONAS MÁS FELICES

 (Sonja Lyubomirsky)

 -  “Dedican mucho tiempo a su familia y a sus amigos, a fortalecer esas relaciones y a disfrutar de ellas.

- Se sienten cómodos expresando su gratitud por todo lo que tienen.

- A menudo son las primeras en ofrecer ayuda a sus compañeros de trabajo y a los transeúntes.

- Son optimistas al imaginar su futuro.

- Saborean los placeres de la vida y tratan de vivir el presente.

- Convierten el ejercicio físico en un hábito semanal (y a veces cotidiano).

- Están profundamente comprometidos en objetivos y ambiciones para toda la vida (por ejemplo, luchar contra el engaño, participar en política o enseñar a sus hijos los valores que tienen profundamente arraigados).

- Y, por último, aunque no por eso menos importante, las personas más felices también soportan el estrés, tienen crisis e incluso sufren tragedias. Es posible que en aquellas circunstancias se sientan tan afligidas o se emocionen tanto como tú, pero su arma secreta es el aplomo y la fuerza que muestran para hacer frente a las dificultades.” 

Lyubomirsky ha desarrollado una sencilla prueba que sirve para medir cuan feliz es una persona.



ESCALA DE FELICIDAD SUBJETIVA

 (Sonja Lyubomirsky)

Para cada una de las siguientes frases o preguntas, marque el punto de la escala que usted considera que mejor lo describe.

1. En general, me considero:

   (No muy feliz) 1 2 3 4 5 6 7 (Muy feliz) 

 

2. En comparación con la mayoría de mis iguales, me considero:

    (Menos feliz) 1 2 3 4 5 6 7 (Más feliz) 

 

3. Algunas personas son muy felices en general. Disfrutan de la vida independientemente de lo que suceda, sacan el máximo provecho de todo. ¿Hasta qué punto le describe esta caracterización?

   (Nada en absoluto) 1 2 3 4 5 6 7 (Mucho) 

 

4. Por término general, algunas personas no son muy felices. Aunque no se encuentran deprimidas, nunca parecen estar tan felices como podrían. ¿Hasta qué punto le describe esta caracterización?

   (Mucho) 1 2 3 4 5 6 7 (Nada en absoluto)

 

Sume los valores obtenidos en cada una de las 4 preguntas y divida entre 4.

   Puntaje mínimo igual a 1 y máximo igual a 7. 

 

La media obtenida en diferentes grupos poblacionales varía entre 4,5 y 5,5.

Dr. Jorge Santiago  



viernes, 22 de noviembre de 2024

Meditación y coherencia cardiaca.

 

La meditación promueve el estado de coherencia de manera natural. El silencio, en sí mismo, genera coherencia. El estado meditativo abre un canal directo con la inteligencia del corazón, con la intuición profunda que emerge de la experiencia de una realidad unificada.

Mientras que la inteligencia del cerebro tiende a analizar y a separar en partes, la inteligencia del corazón busca la síntesis.

Cuando nos vivimos desde una atención sostenida, desde una consciencia abierta y clara, descubrimos el poder transformador de soltar la mirada fragmentada y recuperar el sentido de totalidad.

Esta inteligencia del corazón activa en el cerebro de la cabeza una percepción completamente nueva que contempla la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

En meditación, podemos más fácilmente situarnos en este espacio del corazón, podemos “respirar desde el corazón”, propiciando una respuesta de coherencia.

La respiración consciente es un potente elemento equilibrador del sistema nervioso, el central y el autónomo, y están ampliamente documentadas las influencias de esta práctica sobre el diálogo entre ambos. Este diálogo es responsable de las oscilaciones en el ritmo cardiaco, de forma que, si lo sintonizamos mediante la práctica continuada, el ritmo del latido de nuestro corazón se irá asentando en una coherencia habitual.

La respiración consciente nos permite entrar en un estado de coherencia que sincroniza los ritmos más importantes de nuestro organismo. Cuando se produce esta sincronización interna, podemos de manera más sencilla y sin resistencias soltar los pensamientos y ofrecer espacio a las emociones estresantes y perturbadoras para que fluyan y liberen su energía naturalmente.

En el estado meditativo nos situamos en la conciencia-sin-elección o conciencia-testigo. El testigo observa… Se da cuenta de lo que ocurre sin ser arrastrado o absorbido por ello. Desde esta presencia observadora poco a poco nos establecemos en una calma-atenta que se asienta en el ritmo sincronizado y coherente de todo nuestro ser. Desde aquí, nuestros recursos físicos, cognitivos, emocionales y relacionales son más accesibles, comienzan a abrirse nuevos caminos creativos, aparecen soluciones diferentes, caminos de acción no explorados anteriormente…

Esta presencia, y esta coherencia, nos permite un intercambio con el mundo más pleno, más despierto… De una forma muy significativa, esta sintonía con nuestro corazón se plasma en meditación a través del cultivo de la compasión.

El camino hacia la Coherencia en meditación se llama compasión. La vida desde el corazón es el camino del reconocimiento y la reconciliación con todo lo que somos y representamos, el alineamiento de lo físico, lo biológico y lo psicológico con el ser profundo.


martes, 19 de noviembre de 2024

Comprender y regular la respuesta al estrés y las consecuencias del trauma, desde la Teoría Polivagal

 

La teoría polivagal, es un modelo explicativo que describe de manera concluyente la estructura, las propiedades y el funcionamiento del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).

Desde el comienzo, como seres humanos, hemos estado buscando constantemente un entorno de vida seguro, así como relaciones en las que poder confiar.

El Sistema Nervioso Autónomo, es decir, involuntario, es la parte más importante de nuestro organismo.

Tal y  como indica la palabra “autónomo”, actúa sin nuestra voluntad, sin nuestra intervención activa o control consciente, y pasa desapercibido, en gran medida.

Trabaja sin descanso, día y noche e independientemente de nuestra actividad, para mantenernos a salvo.

Para esto, el sistema nervioso puede recurrir a tres posibles patrones de reacción autónoma, que se sitúan jerárquicamente y sus funciones reflejan la historia evolutiva del cerebro.

1- El primer sistema muy antiguo es llamado Vago Dorsal. Diseñado como un sistema de ahorro de energía que se manifiesta mediante el patrón de shock o simulación de muerte y busca la supervivencia en las situaciones más extremas.

En todo recién nacido, esta parte, ya está completamente desarrollada y funcional.

2- El sistema que le sigue en jerarquía, es el Sistema Simpático, más joven en términos evolutivos, capaz de movilizar fuerza para superar situaciones de emergencia y desencadenar nuestro comportamiento de lucha o huida.

3- El tercero en términos de historia evolutiva, es el Vago Ventral, es el más joven de los tres, está detrás de la capacidad de comunicarnos, de resolver problemas a través de la comunicación y de vivir en conexión o elegir conscientemente apartarnos.

Dependiendo de la maduración del sistema nervioso del niño, la madre asumirá temporalmente este papel regulador hasta que el niño aprenda a hacerlo por sí mismo.

Conocer el funcionamiento autónomo de nuestro cuerpo a través de los tres sistemas mencionados, es muy valioso a la hora de comprender las reacciones generales del estrés y el comportamiento humano, pero también para curar los traumas y los trastornos resultantes.

Estas conexiones y el conocimiento de ellas, también son esenciales para la interacción comunicativa básica y por lo tanto, para una vida social regulada.

Por eso no son solo de interés para aquellas personas afectadas por un trauma.

El hecho de que la teoría esté ganando progresivamente aceptación en todo el mundo, no es casualidad sino más bien, consecuencia de su correcto enfoque y del éxito de los métodos basados en ella, para mejorar la comunicación y la curación de los traumas; y también para diversas enfermedades que no se atribuirían fácilmente a un evento traumático, como los frecuentes y variados dolores, entre ellos, dolores de cabeza, de espalda, de las articulaciones, enfermedades internas y ortopédicas como hipertensión arterial, trastornos gastrointestinales, inflamación, artrosis, síndromes complejos como la fatiga crónica, las migrañas, la fibromialgia, las alergias, síndrome de burnout, etc.


La teoría polivagal fue mencionada por primera vez en 1994 por su fundador, profesor de psiquiatría Stephen W. Porges (científico), el mismo se sorprendió del éxito de su enfoque entre los médicos, en especial en traumatología.

Por fin se podían explicar de manera concluyente, qué reacciones físicas adaptativas ocurren después del trauma.

La búsqueda constante de seguridad y supervivencia, se hizo evidente como una meta justificada en la vida de todos los seres vivos.

Antes de desarrollar esta teoría, se suponía que nuestro Sistema Nervioso Autónomo, estaba formado por el Simpático y su opuesto el Parasimpático.

Una gran parte del Sistema Parasimpático, consiste en el Nervio Vago.

Porges descubrió que no solo hay un nervio vago, sino un sistema de reacción Autónomo Ventral, es decir, Anterior y otro Dorsal, es decir posterior.

Aunque ambos se consideran Sistemas Parasimpáticos, es decir, calmantes, tranquilizadores, sus funciones no podrían ser más diferentes.

La rama anterior del Nervio Vago, nos mantiene conectados y con una energía vital sana, mientras que la Posterior, desencadena estados de shock y desmayo y por lo tanto, procesa situaciones que suponen una amenaza para la vida.

La separación y el retraimiento, son características de patrón de respuesta del Vago Posterior.

El término Polivagal, está compuesto por poly (del griego): muchos, más de uno, vagal (del latin); vagar.

Nervius vagus: significa “nervio errante”.

Porges, al principio, se centraba en la obstetricia dándose cuenta que una fuerte activación en el sistema del Nervio Vago, era sinónimo de una buena salud.

Sin embargo, reparó en algo crucial: un pediatra había observado que una fuerte actividad del Vago, viene acompañada de un descenso de la frecuencia cardiaca, la cual es a su vez responsable de la mortalidad que se da principalmente en bebés prematuros. Esto se describió como la paradoja del Vago y lo invitó a Porges a investigar con más profundidad.

Finalmente, dio con dos Sistemas Vagales:

el Vago Ventral y el Vago Dorsal.

Luego, observó una conexión entre los trastornos mentales y un debilitamiento del sistema Vago Ventral.

Basó su teoría en algunos síntomas que ocurren con cierta frecuencia:

hipersensibilidad auditiva o la incapacidad de hacer o mantener contacto visual.

 

¿Cómo podemos utilizar esto para mejorar nuestra salud en el día a día?

La teoría polivagal, distingue tres sistemas o estados fisiológicos autónomos que se denominan Vago Ventral, Simpático y Vago Dorsal.

Estos estados corporales, se denominan mecanismos de adaptación, recurren a diversas capacidades físicas y cada uno provoca patrones de comportamientos típicos.

Cada uno de estos mecanismos, está representado por diferentes contextos anatómicos. Los tres patrones de reacción funcionan jerárquicamente.

Los cambios rápidos entre los tres estados autónomos, son parte normal de la fisiología del ser humano, como del resto de los vertebrados. Pero cuando nos quedamos atrapados en uno de estos patrones, supone una desviación de la norma,

y por lo tanto, un caldo de cultivo para que surja la enfermedad.

El objetivo final, siempre es la supervivencia, y también recuperar y mantener la

seguridad.

Es aprender unos ejercicios coherentes, diseñados para cada situación, (lo veremos

más adelante), que ayudarán al cuerpo en la transición a un estado autónomo más

favorable.


Veamos cómo funciona la jerarquía autónoma:

Nuestro Sistema Nervioso Autónomo, reacciona ante todo lo que conforma nuestro entorno, a una velocidad vertiginosa. Cada pequeño estímulo, es registrado subconscientemente comparado con lo conocido y categorizado. Así es como reaccionamos ante lo agradable, lo desagradable y lo peligroso, con los tres patrones autónomos antes descritos.

El Sistema Nervioso Autónomo, también mantiene las funciones orgánicas básicas de forma independiente, y por lo tanto, en general de forma inconsciente para nosotros. Ejemplo, la digestión, la frecuencia cardiaca, etc., en un momento de gran excitación, no puedes mantener el pulso tranquilo.

El Sistema Autónomo, basa sus decisiones en todas las experiencias previas y siempre trabaja para asegurar tu bienestar y supervivencia.



Mientras nuestro tronco encefálico califique los estímulos entrantes como seguros, permaneceremos en el programa del Nervio Vago Ventral.

Sin embargo, cuando nuestro cuerpo cree estar amenazado, se produce un cambio al Simpático y subconscientemente decidimos luchar o si eso no es posible, huir del peligro.

Si nuestro cerebro, interpreta la situación como una amenaza para la vida, el Vago Dorsal toma el relevo y nos deja aguantar en un estado de entumecimiento, impotencia y rigidez.

Cuando salimos de este estado en el que nos hacemos los muertos, también sucede en el orden jerárquico, desde el Nervio Vago Dorsal, pasando por el Sistema Nervioso Simpático hasta el Sistema Vago Ventral.

Esto explica, por qué las personas que han estado en un estado de desconexión o rigidez durante mucho tiempo, de repente, muestran rasgos muy combativos o, ante el asombro de quienes los rodean, huyen precipitadamente, ya que en cuanto el sistema nervioso se vuelve a poner un poco en marcha, se abren posibilidades que antes no estaban al alcance.

Después de una fase de regulación, lo normal es que del Sistema de Lucha o Huida, se pase de nuevo al modo del Nervio Vago Ventral. La vida vuelve a la normalidad.


Para aprender mas sobre el tema:

CURSO EL NERVIO VAGO - LA TEORÍA POLIVAGAL Y EL ESTRÉS

Aprendiendo autorregularnos.

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jueves, 14 de noviembre de 2024

¿Por qué siempre tenemos la misma clase de relaciones, o atraemos el mismo tipo de jefes, o discutimos por las mismas cosas, o hacemos las cosas de una misma determinada manera….?


Los pensamientos generan un tipo de emociones; cada emoción que experimentamos, produce una química que circula por todo el cuerpo por medio de “neuropéptidos”.

Como lo explica la neurobióloga Candace Pert (quien llamó a estos neuropéptidos “moléculas de emoción”), cada célula se comunica con las demás y todo el cuerpo sabe lo que está pasando.

Candace dice que nuestras emociones deciden “a qué vale la pena prestarles atención”.
¿Por qué siempre emprendemos la misma clase de relaciones, o atraemos el mismo tipo de jefes, o discutimos por las mismas cosas, o hacemos las cosas de una misma determinada manera….?

Cuando pensamos o interpretamos algo, el hipotálamo libera al torrente sanguíneo el péptido que corresponde al estado emocional, cada célula tiene receptores en su superficie que están abiertos a la recepción de estos neuropéptidos, así que todo el organismo es afectado por el estado emocional.
Cuando los receptores de las células sufren un “bombardeo” constante de péptidos, pierden sensibilidad, y necesitan de más péptidos para estimularlos, esto nos torna adictos a los estados emocionales.

Cuando atravesamos experiencias emocionales repetidas, similares, que dan lugar al mismo tipo de respuesta emocional, nuestro organismo desarrolla la necesidad de este tipo de experiencias (adicción). 
Esto explica el por qué nos cuesta tanto cambiar y crear ciertas respuestas emocionales, es por esa inconsciente adicción a los distintos sentimientos, que la persona se ve condenada a repetir comportamientos, haciéndose adicta a la combinación de sustancias químicas que son propias de cada sentimiento que inunda el cerebro con cierta frecuencia. Estamos neurológicamente condicionados por nuestras experiencias para ver el mundo y estamos preprogramados para relacionarnos con los demás.
Con lo cual, se impone la necesidad de cambiar nuestros modelos internos, reprogramar nuestro cerebro, nuestros patrones emocionales, que nos afectan negativamente en nuestra vida.

Las experiencias emocionales que han sido intensas, en especial durante la niñez, quedan grabadas como creencias inconscientes incuestionables, que se convierten en verdaderos sentimientos y estados de ánimo.
De manera que la mayor parte de las convicciones que nos limitan, actúan de manera inconsciente, sin que nos demos cuenta de ello.
El cerebro sólo percibe una porción de la realidad que somos y en cuanto a percepciones, nos puede engañar totalmente.
De hecho, hay ideas que de entrada las descartamos, porque contradicen lo que nuestros propios sentidos nos muestran.
Pensemos por ejemplo, en que solo dimos realidad a la existencia de microorganismos al poder verlos en el microscopio, hasta ese momento, aunque existían, se mantenían ocultos ante nuestros ojos.

A veces no nos planteamos superar los temores, los miedos, porque nos creemos en la incapacidad de hacerlo. Pero el cerebro es maleable, y las creencias se pueden cambiar, y cuando cambiamos la manera de ver las cosas, el cerebro físicamente cambia, las redes neuronales cambian y la química cerebral se modifica, esto ya está probado por las neurociencias.

Se habla de la plasticidad cerebral, podemos “cambiar el cableado”, reordenar las conexiones entre las células o redes neuronales (neuroplasticidad), como también el cerebro puede producir nuevas células cerebrales (neurogénesis) en cualquier edad de la vida; estos son dos descubrimientos revolucionarios de las neurociencias, que puede cambiar la manera de abordar la vida, la salud.



Te acompaño en el proceso.


Juana Ma. Martínez Camacho
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Yoga Terapéutico Integral 
Especialista en técnicas de reducción del estrés (Mindfulness- Meditación- Coherencia Cardíaca- Relajación Guiada, Visualización, Concentración, Contemplación) 
Terapias Naturales Holísticas (Quiromasaje, Reiki, Reflexoterapia, Osteopatía         Craneosacral y Visceral, entre otras…)


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sábado, 26 de octubre de 2024

El Nervio Vago y la Inflamación crónica

 

La inflamación crónica y la activación inmunitaria, es el signo más evidente de un mal funcionamiento del Nervio Vago, que muchos profesionales pasan por alto.

La inflamación crónica, se puede manifestar de muchas formas: dolores artríticos de menor grado en rodillas, tobillos, caderas, hombros y muñecas hasta trastornos autoinmunes no tratados, que destruyen las células sin darnos cuenta.

Si el Nervio Vago funciona óptimo, es capaz de transmitir información para reducir estos niveles inflamatorios, una vez que la causa del trastorno, ha sido eliminada.

 Mejorar el tono del Vago, puede ayudar a mejorar los signos inflamatorios y limitar el daño que causan sobre la función y la estructura.

 

Las enfermedades autoinmunes

El mayor volumen de nuestras células inmunes, está localizado en el intestino, áreas conocidas como tejido linfoide, allí se producen muchas de las respuestas inmunitarias, dado que el tracto digestivo es muy sensible a la penetración de invasores y toxinas; siendo estos los desencadenantes que hacen que las células inmunes se vuelvan activas, y a veces, excesivamente activas.


Inflamación debida a traumas físicos y emocionales

La inflamación es un mecanismo protector, que se produce en nuestro cuerpo para protegernos de posibles daños; los problemas aparecen, cuando las señales de inflamación, se producen durante un período de tiempo más prolongado.

Los niveles de inflamación son beneficiosos para el cuerpo, pero solo si están controlados por el Nervio Vago y la vía antiinflamatoria colinérgica.

Los signos repetitivos de inflamación debidos a un trauma físico, pueden obedecer a varias razones: accidente de coche, múltiples embarazos, esguinces, torceduras, técnicas inadecuadas de levantamiento de pesas, lesiones crónicas.


Traumas emocionales: cualquier evento estresante que suframos y cree un impacto negativo en nuestro estado de ánimo de manera sucesiva durante breve tiempo, como la muerte de un ser querido, la pérdida de ingresos, malos tratos emocionales y psíquicos, la carga emocional de una grave lesión física, un evento traumático que nos pone en lucha/huida; si entonces sufrimos un pequeño trauma físico, los niveles de inflamación, aumentan causando procesos inflamatorios crónicos, difíciles de controlar. Un trauma emocional, puede no ser el desencadenante de la inflamación, pero propicia un estado que agrava el efecto del trauma físico.

 

 Frecuencia cardiaca disfuncional

El promedio de frecuencia cardiaca es de 60 y 100 latidos por minuto, en reposo.

Cuanto más estresado estamos, más rápido late el corazón. Los impulsos eléctricos del Nervio Vago y los nervios simpáticos, dictan el cambio en la frecuencia cardiaca.

Cuanto más baja es la frecuencia cardiaca en reposo, más fuerte es tu Nervio Vago.

 

 Función hepática disfuncional

El hígado realiza centenares de tareas cada segundo. Desde cuantificar y controlar continuamente el azúcar en sangre, hasta filtrar toxinas en sangre y producir sales biliares y sus efectos alcanzan todo el cuerpo.

El hígado requiere de ciertos nutrientes para funcionar óptimo. Una de las tareas consiste en desintoxicar la sangre, filtrando y eliminando las hormonas, los neurotransmisores, los medicamentos, las toxinas que no deberían estar presentes en altas concentraciones.

  

Estrés (lucha/ huida/parálisis)

Deberíamos activar nuestro simpático un 80% del tiempo, y permanecer en estado relativamente parasimpático. No obstante, es importante que seamos capaces de pasar rápida y fácilmente al estado simpático, para hacer frente a los estresores que pueden aparecer en cualquier momento. Tendemos a poder hacerlo con bastante facilidad, gracias al neurotransmisor adrenalina y la hormona cortisol. Ante una emergencia, pasamos rápidamente a lucha/huida, sin pensarlo.

Los problemas de salud, aparecen cuando nos cuesta pasar del estado simpático al estado parasimpático. Cuando el peso que llevamos, es muy pesado y nos cuesta cargarlo y cuando nos resulta difícil pasar al estado más sosegado y confortable del reposo y digestión.

 Cuando permanecemos en el estado de los estresores negativos, tendemos a desconectar la actividad del Nervio Vago, dejamos de entrenarlo. Aumentamos la actividad de nuestros nervios simpáticos, con la continua exposición a estresores de menor grado, si esto continúa largo tiempo, el tono de nuestro NV disminuye progresivamente y desemboca en disfunción del Nervio Vago.

 Si estás en estrés la mayor parte del tiempo, no podrás activar los procesos necesarios del Nervio Vago.

 Con el tiempo, al disminuir la actividad del NV, aumenta la inflamación, disminuye la acción de las células inmunes, mala función digestiva, desintoxicación menos efectiva, otros problemas de salud.

 Uno de los factores más importantes en la salud, es la capacidad de regresar a un estado parasimpático, desde el estado simpático. 

 

 Sueño y ritmo circadiano disfuncionales

Cuando dormimos, pasamos por 5 fases cíclicas de actividad cerebral.

Las fases uno y dos, son de un sueño ligero, a menudo asociados a los primeros 7 a15 minutos de conciliar el sueño.

Las fases tres y cuatro, son fases de un sueño profundo y restaurador, asociadas a la reparación de músculos y tejidos, crecimiento y desarrollo, potenciación de la función inmunitaria y producción de energía para el día siguiente: se trata de todas las tareas en las que media el Nervio Vago, para ayudar a nuestro cuerpo a rendir al día siguiente, a nivel óptimo.

 

Está demostrado que la actividad del Nervio Vago (medida según la variabilidad de la frecuencia cardíaca), es notablemente más alta durante los estadios tres y cuatro del sueño.

La quinta fase del sueño, es la del sueño de movimientos oculares rápidos (o REM, de rapid eye movemente). Durante esta fase, la variabilidad de la frecuencia cardíaca disminuye.

Sabemos que la actividad parasimpática disminuye notablemente durante esta fase del sueño REM, asociado a la formación de recuerdos y sueños.

A medida que envejecemos, estas fases tienen lugar en distintos momentos de la noche. Pero en la edad adulta, las cuatro primeras fases suelen ser cíclicas y ocurrendurante la primera parte de la noche, mientras que el sueño REM suele producirsemás tarde. Este es el motivo por el que muchas personas se despiertan durante un sueño y son capaces de recordar ciertos momentos del mismo.

 

En general, experimentamos unos cinco o seis ciclos de sueño REM cada noche, lo que significa que entramos en el sueño profundo y restaurador más o menos el mismo número de veces.

Un sueño profundo y restaurador, representa el gimnasio para el Nervio Vago.

El Nervio Vago se entrena durante el sueño profundo y restaurador, las fases tres y cuatro del ciclo de sueño. Tiene que entrenarse para funcionar bien, al igual que lo hace un músculo al hacer ejercicios. Esto significa que, si no descansas bien, es probable que no entres en sueño profundo y restaurador necesario para que el Nervio Vago se entrene. Si no lo entrenas, le privas de la capacidad de rendir de forma óptima.

 

Estudios relativamente recientes, muestran que las fibras aferentes del NV, expresan genes de reloj en los ganglios nodosos. Esto significa que el NV actúa a modo de reloj periférico, sobre la base de la cantidad de comida presente en el estómago.

A ciertas horas, da sensibilidad a la expansión del estómago alta, y a otras, baja.

Si tienes la sensación de haber comido demasiado y muy tarde por la noche, se debe a que el estómago es mucho menos sensible a expandirse durante la noche, cuando el sol se ha puesto.

Si te acuestas tarde y cenas copiosamente a última hora de la noche, y te sientes somnoliento o falto de energía a la mañana siguiente, es probable que el Nervio Vago se active en momentos inoportunos, lo que conduce a una actividad disfuncional del nervio.

 

 Falta de interacción social

El Nervio Vago se activa cuando estás en una situación social e interactuando cara a cara con la gente.

Un estudio muestra que la variabilidad de la frecuencia cardiaca (un excelente método de medir el tono vagal), disminuye en personas con una menor interacción social y un estado de ánimo deprimido. Los síntomas de la depresión se asocian a una falta de tono del Nervio Vago.

 

La depresión está directamente ligada a un bajo tono Vagal

Los estudios indican que nuestros sentimientos de felicidad y positividad, están directamente conectados con la actividad del NV y el tono Vagal. Cuantas más interacciones sociales positivas y personales tengas, más lo entrenas para que funcione de forma óptima.

Las personas que viven en un entorno aislado, con escasa interacción social, no pueden ejercitar su Nervio Vago para que rinda al máximo y son más propensas a padecer trastornos de salud, causados por niveles inflamatorios que el NV no puede controlar.

 


 Algunas Recomendaciones para  estimular el Nervio Vago:

- Ejercicios Respiratorios: es lo primero para estimular el Nervio Vago,  aprender a respirar correctamente. Los ejercicios de respiración lenta, son muy efectivos para mejorar la variabilidad de la frecuencia cardiaca.

Un minuto de respirar lenta y profundamente (focalizado en el aire al entrar y salir por la nariz) puede tener resultados positivos sobre tu estado de ánimo, niveles de estrés y salud en general.

- Apaga móviles o ponlos en modo avión, desconecta router.

- Evita comer y beber enseguida antes de irte a dormir, para no predisponer al cuerpo a ir al baño de noche.

- Dormir en un espacio limpio y ordenado es imprescindible para mejorar la calidad del sueño y la salud.

- Limpiar y ordenar tu espacio periódicamente, tiene un efecto directo sobre el estado de ánimo y los niveles de energía.

- Dormir de costado, preferentemente del lado derecho.

- Si tomas frio por ejemplo al final de ducharte, y te esfuerzas por respirar hondo tanto como puedas, mientras experimentas el frio, el Nervio Vago se reforzará y funcionará a un nivel más óptimo.

La crioterapia se utiliza para reducir la inflamación y activar la sanación a través del sistema nervioso parasimpático.

- Tararear, canturrear y recitar, es otra forma de estimular, de activar los músculos laríngeos que reciben señales de las ramas del NV y permiten que las cuerdas vocales se tensen y se relajen, lo que determina el nivel del tono de nuestra voz; al hacer vibrar estos músculos, estimulamos el Vago para que envíe señales.

- Estimular el reflejo nauseoso, por ejemplo con el cepillo de dientes, tocar el paladar blando para producir náuseas y estimular así el Vago.

- Hacer gárgaras, requiere la activación de los tres músculos faríngeos en la parte posterior de la garganta, estimula el Vago, puedes hacerlo dos veces por día, con energía.

- Practica de yoga o pilates, para optimizar la respiración y calmar la mente.

- Mindfulness- Atención Plena. Meditación.

- Risa y conectividad social (videos de risa, chistes, risoterapia, yoga de la risa).

- Escucha tu música favorita… ayuda a la variabilidad cardiaca, y por ende a la actividad del Nervio Vago y nervios parasimpáticos

- En los atascos, en el coche, si estás en casa bajo de ánimo, pon una pieza de Mozart como música de fondo, te sentirás más animado.

- Alimentos verdes, magros, sin tantos pesticidas.

- Ayuno intermitente, no comer durante 6 a 8 horas mientras estás despierto… Ejemplo, puedes limitar la ingesta de calorías a la hora del desayuno, así hay menos azúcar en sangre a primeras horas del día (se puede tomar aminoácidos en polvo para el óptimo funcionamiento de las células) y consumir la primera comida a la hora del almuerzo. O dos comidas al día entre el medio día y las 8 de la tarde.

- Movimiento y ejercicio diario para equilibrar los niveles de azúcar y grasa corporal.

- Exposición a la luz solar, nuestro cuerpo está programado a funcionar basándose en la cantidad y el tipo de luz solar que penetra en nuestros ojos y la piel, es bueno para las células.

- Tomar suplementos.

 


 Material que forma parte del Curso:

 EL  NERVIO  VAGO - LA TEORIA  POLIVAGAL  Y  EL  ESTRÉS

APRENDIENDO  A  AUTORREGULARNOS


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