viernes, 4 de septiembre de 2026

La meditación profunda y la oración.


La meditación profunda y la oración.

Activación de regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional, la atención y la empatía

Las investigaciones realizadas mediante tomografías SPECT (tomografía por emisión de fotón único) y fMRI (resonancia magnética funcional) muestran que la oración —especialmente durante la postración— aumenta la actividad en la corteza prefrontal (responsable de la función ejecutiva, la atención y el control de los impulsos) y reduce la actividad en la amígdala (responsable del procesamiento de emociones como la ansiedad, la agresividad y el miedo), lo que conduce a una mejor regulación emocional y a una mayor capacidad para la toma de decisiones.

Además, la meditación profunda y la oración se han relacionado con una disminución de la actividad y del flujo sanguíneo en el lóbulo parietal (esta parte del cerebro permite la percepción espacial y la coordinación mano-ojo), lo que se asocia con una reducción del sentimiento de identidad propia y una mayor sensación de conexión con un poder superior.

Un antídoto contra la divagación mental, la ensoñación y la rumiación

La red neuronal por defecto (RND) es un conjunto de regiones interconectadas del cerebro. Se sabe que se activa cuando una persona se dedica a rumiar sobre experiencias pasadas, a pensar en sí misma o a imaginar acontecimientos futuros, y suele desactivarse cuando nos dedicamos a actividades más centradas y orientadas a objetivos. La RND también desempeña un papel en la creación de un diálogo interno coherente (narrativa interna), que es vital para el establecimiento de un sentido del yo. Centrarse intencionadamente en la repetición la oración o la meditación, da lugar a una disminución de la actividad de la RND.


El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA)

El HPA es el principal sistema neuroendocrino que se activa ante el estrés, provocando la liberación de hormonas del estrés en el torrente sanguíneo. La activación crónica de este sistema puede dar lugar a diversos problemas de salud física y mental, como trastornos metabólicos, infertilidad, ansiedad y depresión.

Además, la oración y la meditación de atención plena tienen un gran potencial para modular el HPA, reducir los niveles de cortisol y promover la producción de serotonina en el cerebro.


Aumenta la producción de serotonina y dopamina

La oración actúa como una práctica mental que estimula la liberación de las “hormonas del bienestar”, llamadas serotonina y dopamina. Mientras que la serotonina es un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo, la cognición y la regulación emocional, la dopamina activa el sistema de placer y recompensa, lo que refuerza las prácticas espirituales y proporciona una sensación de satisfacción, motivación y logro. Se sabe que los niveles bajos de dopamina y serotonina en el cerebro desencadenan y mantienen los síntomas depresivos en una persona.

La oración y la meditación regulares tienen un efecto revitalizador sobre las hormonas del bienestar y aumentan su disponibilidad, lo que hace que, con el tiempo, la persona se vuelva emocionalmente resistente a las presiones y las decepciones y menos propensa a reaccionar ante el estrés.

Neuroplasticidad autodirigida: la capacidad del cerebro para reestructurarse y reorganizarse mediante la formación de nuevas conexiones neuronales.


¿Cambia la oración, literalmente, la estructura y la función de nuestro cerebro?

La respuesta es: Sí, puede hacerlo

La práctica regular de la oración estimula la neuroplasticidad al fortalecer las conexiones neuronales y provocar cambios estructurales en las regiones cerebrales relacionadas con la concentración, la regulación emocional, la toma de decisiones, la compasión, la memoria y el lenguaje.

Es un hecho científico bien conocido que cada comportamiento, acción o pensamiento intencionado que se repite tiende a fortalecer una conexión neuronal, lo que hace que ese comportamiento o patrón de pensamiento se convierta en un hábito.

En un estudio de neuroimagen se descubrió que las personas que practicaron meditación de atención plena durante ocho semanas mostraron un aumento de la concentración de materia gris (que desempeña un papel clave en la memoria, la inteligencia, el procesamiento emocional y la percepción), en el hipocampo (responsable de la memoria, la motivación y el aprendizaje), y una disminución de la materia en la amígdala (responsable del estrés y el miedo).